miércoles, 25 de febrero de 2015

La Reconciliación Comienza Por Casa…

De ‘reconciliación’ se habla desde hace mucho rato; para lograr la reconciliación en los conflictos bélicos, étnicos, incluso religiosos, en muchos países del mundo se están haciendo ingentes esfuerzos, a veces con mediocres resultados. Pero el término ‘reconciliación’ aparece ya implícito en épocas muy antiguas. Adán y Eva, sintiéndose culpables de su pecado, se escondieron de la presencia de Yhavé (Gén. 3,1-19); David reconoció su culpa ante el reproche del profeta Natán (II. Sam. 12,1-15); el Apóstol Pablo, ya en el Nuevo Testamento, siente el reproche interior de su conciencia que lo lleva a reconocer la incoherencia en su conducta (Rom. 7,14-24). Todos, en fín, alcanzaron la reconciliación.

La conciencia de pecado a lo largo de la historia atestigua que el hombre es víctima de su propia mala conducta y lo lleva a buscar la paz, la reconciliación, en alguna parte. El profeta Jeremías entendía el pecado como alejamiento de Dios; por esta razón en su oración concebía la reconciliación como un ‘volver a Dios’: “hazme volver y volveré” (Jer. 31,18). Es, pues, un hecho histórico el sentido de culpa y la necesidad de reconciliación.

Los Estados civiles han hecho esfuerzos especiales por lograr la reconciliación entre los pueblos en conflicto; el derecho civil ha creado categorías especiales (perdón, indulto, amnistía) como medios para lograr el reencuentro de los pueblos en lucha. Surge una pregunta a este respecto: la reconciliación viene de fuera hacia adentro?; o mejor, va de adentro hacia afuera?. Por esta razón afirmamos que la reconciliación comienza por casa. Algunos escritores se han referido a la lucha proverbial entre amor y odio a lo largo de la historia; uno y otro han intentado prevalecer sobre su contrario. El campo en que se libra esta batalla es el corazón del hombre. Incluso el Evangelio de S. Mateo (10,35) alude a que “los enemigos de cada cual serán los que conviven con él”; es decir, los de su propia casa. La reconciliación, pues, deberá comenzar por casa; un ejemplo típico es el caso de Zaqueo a quien Jesús de Nazareth le confirmó en su propia casa, al conocer la actitud de conversión, “hoy la salvación ha llegado a esta casa” (Lc. 19,9). 

Encuentro en el Documento de Puebla un testimonio válido para dar fundamento a la afirmación de que la reconciliación comienza por casa: Puebla alude a los cuatros rostros del amor humano que “encuentran su pleno desarrollo en la vida de familia: nupcialidad, paternidad-maternidad, filiación y hermandad” (n. 583). Desde esta perspectiva es posible afirmar que la reconciliación es la reconstrucción de cada uno de los rostros de la familia cuando el pecado del odio, del rechazo, de la venganza, irrumpe en el corazón humano generando una ruptura. Reconstruir el rostro del amor conyugal entre los esposos, entre padres e hijos, entre hermanos, es operar la reconciliación intergeneracional. A partir de esta reconciliación en el núcleo mismo de la familia, en la que es “la célula vital y fundamental de la sociedad“ (AA. n. 11) se podrá llegar a niveles más amplios cada vez, porque “el bien es, por naturaleza, difusivo”, como afirmó el ‘Doctor Angélico’. Los padres de familia comprenderán que tienen una responsabilidad muy especial de frente a la reconciliación dentro y fuera de su casa; el Concilio  Vaticano II les reconoció un ‘protagonismo’ propio en la sociedad y en la iglesia. 

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miércoles, 18 de febrero de 2015

Hagamos La Verdad Con Amor

Hacer la verdad con amor es una sentencia que encontramos en la Carta a los Efesios (4,15); aparece en el contexto de la construcción de la comunidad cristiana como cimentada en los dos pilares de la verdad y del amor. Ya en el Antiguo Testamento, en la plegaria de los Salmos, el israelita oraba a Yhavé invocándolo en estos términos: Señor, Tú que hiciste alianza con tu pueblo por amor, permanece fiel (en la verdad) a tu alianza.

Hacer la verdad con amor era un principio pedagógico que ya usaban los antiguos romanos: “firmiter in re, suaviter in modo”, que traducida a nuestra lengua española equivale a decir: mantenerse firmes en los principios, pero siendo flexibles en el modo de aplicarlos. Vemos claramente que la equivalencia del slogan de los romanos con la sentencia bíblica es patente. Uno y otro, que tienen plena validez en la pedagogía familiar; pero hoy han entrado en crisis en la educación en familia y en la escuela.
Esta crisis se manifiesta en el paso del rigorismo, al permisivismo. Solemos decir que los “extremos son viciosos”; ciertamente que lo son; el rigorismo genera niños miedosos y el permisivismo hace niños sin Dios y sin ley. Un autor describió este cambio, refiriéndose a los padres de familia, con estas palabras: “somos los últimos hijos que fuimos regañados por nuestros padres y ahora somos los primeros padres en ser regañados por nuestros hijos”.

Se hace necesario buscar y encontrar el equilibrio entre autoridad y flexibilidad. No es fácil, pero sí es posible. La sentencia de la Carta a los Efesios y el slogan de los antiguos romanos nos dan una pista: los padres de familia deben saben conciliar los grandes principios de la verdad, de la justicia, de la solidaridad, etc, con la exigencia de amor, de comprensión, de flexibilidad, de acompañamiento que necesitan el niño, el adolescente, el joven en el proceso gradual y progresivo de su crecimiento. 
Este acompañamiento tiene sus fases o etapas: el niño, el adolescente, el joven, necesitan un trato diferenciado según su edad, su carácter, su desarrollo. No es lo mismo el niño de cinco años, que el chico de doce o joven de dieciocho años; cada uno de ellos experimenta cambios diversos, vive situaciones distintas, afronta problemas diferentes, de acuerdo a la etapa de su desarrollo y de su edad. Aplicar la sentencia bíblica de “hacer la verdad con amor”, o el principio de los romanos –“firmes en defender los valores humanos y cristianos, pero flexibles en el modo de aplicarlos”- quiere decir, inculcar las normas de vida haciendo ver que son razonables y justas, pero sin autoritarismo, sin acritud, sin ánimo de amenaza o de venganza. Laberthonnière, un escritor francés, escribió que “en la familia, como en cualquier otra institución, la autoridad de quien enseña debe respetarse tanto como la libertad de quien es enseñado”.

La corrección en familia entra en esta perspectiva de la conciliación de la verdad con el amor; el Libro de los Proverbios, en el Antiguo Testamento, afirma que “Dios reprende a aquel que ama como un padre a su hijo querido” (3,12). El padre, la madre de familia, al castigar deben hacer sentir que lo hacen precisamente porque aman al hijo. La corrección con odio, con desprecio engendra odio y rechazo; la corrección con amor genera aceptación y hasta gratitud. El Evangelio de S. Lucas nos cuenta que Jesús en Nazareth iba creciendo en edad, en sabiduría y en gracia delante de Dios y de los hombre (2,52). Se podría añadir: crecía bajo la mirada tierna y dulce de María, bajo la autoridad de José y bajo el amor y la comprensión de ambos.

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miércoles, 4 de febrero de 2015

En búsqueda de la otra mitad...

Cuenta una leyenda que cuando Dios crea un hombre toma un corazón en la mano y lo parte en dos; una mitad la coloca en el pecho del hombre y la otra mitad en el cuerpo de una mujer. A ambos los echa al mundo, a cada cual con su medio corazón. Cuando los dos crecen notan que no tienen más que medio corazón y que deben ponerse a la búsqueda del otro medio corazón que a cada uno le falta. Dónde estará esa otra mitad?. Estará cerca?. Estará lejos?. Ninguno de los dos lo sabe. Por eso, ni él ni ella deben descansar hasta que encuentren el otro medio corazón. Una vez que lo encuentren, tienen que unir sus dos medios corazones para formar uno solo, y para lograrlo solamente hay un pegante: el amor.

La leyenda del medio corazón aparece en una forma u otra en muchas de las culturas antiguas de la humanidad: los chinos hablan de chapa y llave, los griegos hacen referencia al mito del  ‘andrógino’, algunas tribus latinoamericanas aluden a la lluvia y tierra; los filósofos del lenguaje acuden a los pronombres ‘Yo’, ‘Tú’, que unidos hacen el ‘nosotros’ de pareja; los enamorados en su argot popular hablan de ‘mi otra mitad’. Todas estas intuiciones hacen  referencia al plan de Dios al crear al varón y a la mujer en vista a hacer de ellos “una sola carne”. Este ‘una sola carne’ se traduce por el ‘nosotros conyugal’ o el ‘yo conyugal’, como afirmaba San Juan  Pablo II. Este ‘nosotros conyugal’ no surge espontánea, mágicamente; el  machismo, y más recientemente el feminismo, en vez de hacer confluir varón y mujer a formar el ‘nosotros’ de la pareja, los aleja uno de  otro.  La integración de varón-mujer como ‘una sola carne’ es obra de un proceso dinámico que va superando diversos niveles: la comunión genital, la comunión afectiva, la comunión personal y la comunión sacramental que los hace ‘símbolo’ de la unión de Cristo con su iglesia. Es un camino que deben recorrer juntos una imagen plástica de  lo que debe ser la sintonía de varón-mujer unidos como una sola carne, con la conciencia de ser el ‘nosotros conyugal’, es la representación de una pareja en una barca movida a dos remos; para que la lancha camine hacia adelante es necesario sincronizar el movimiento uniforme y  rítmico de los dos remeros. Un gran teólogo moralista –Bernhard Häring- expresó este movimiento en la sentencia. “deliberar y decidir juntos”. El Concilio  Vaticano II ya intuyó la necesidad de encontrar la ‘otra mitad’, es decir, crear ‘la conciencia de ser una sola carne’ cuando  enseñó en la Gaudium et spes: “se esforzarán ambos de común acuerdo y común esfuerzo por formarse un juicio recto” (n. 50). San Juan Pablo II lo ratificó con estas palabras: “conviene tener presente que  en la intimidad conyugal están implicadas las voluntades de dos  personas, llamadas sin embargo a una armonía de mentalidad y de comportamiento” (Familiaris consortio n. 34).


Encontrar ‘la otra  mitad’ y formar con ella ‘una sola carne’ es tarea ineludible de varón  y mujer cuando intentan realizar felizmente su vocación matrimonial. El  gran ingrediente que une las dos mitades –el amor- debe crecer progresivamente, porque si el amor no crece, entonces decrece y puede  llegar a morir….

Para reflexionar: qué acciones realizas para fortalecer tu relación matrimonial con tu "otra mitad"?

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miércoles, 28 de enero de 2015

La Conciencia de ser una sola carne

Se trata de un tema de gran interés para las parejas de esposos: es un tema muy antiguo y también muy nuevo. Es antiguo porque ya aparece en la primera página de la S. Escritura: la consigna propuesta por el Creador a la primera pareja de la historia: “los dos se harán una sola carne” (Gén. 2,24). Es también muy nuevo porque solo en la primera mitad del siglo XX algunos filósofos del lenguaje comenzaron a plantear este tema: los pronombres personales YO – TÚ conducen al NOSOTROS: Yo te amo, Tú me amas, NOSOTROS nos amamos. La pareja conyugal construye el NOSOTROS DEL AMOR.

El mismo Concilio Vaticano II  intuyó también esta realidad: “… los cónyuges se esforzarán de común acuerdo y común esfuerzo por formarse un juicio recto…” (GS. n. 50). “los propios cónyuges hechos a imagen de Dios (…) vivan unidos con el mismo cariño, modo idéntico de pensar y mutua santidad (GS. n. 52). Posteriormente, San Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica postsinodal Familiaris consortio afirmó: “conviene tener presente que en la intimidad conyugal están implicadas las voluntades de dos personas, llamadas sin embargo a una armonía de mentalidad y de comportamiento. Esto exige no poca paciencia, simpatía y tiempo” (. 34).
Las mismas parejas de novios entrevén que este proyecto de vida de ‘ser una sola carne’ urge iniciar el proceso de crecimiento cuando se dicen uno a otro: “hoy te amo más que ayer, pero 
menos que mañana”. La misma S. Escritura emplea tres verbos en futuro para presentar este proyecto de vida: “el varón dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”. Es un proyecto a realizar durante la existencia de la pareja humana.

Cuando este proyecto no se pone en marcha dentro de la pareja viene entonces el dominio del macho y la sumisión de la mujer, hablan de lo mío y de lo tuyo (no de lo nuestro), y la pareja termina por derrumbarse. De ahí la importancia de inculcar, promover, formar y cultivar en la pareja este proyecto de SER UNA SOLA CARNE: esto exige, como decía el Concilio Vaticano II “común acuerdo  y común esfuerzo".

Pregunta de reflexión?

De qué manera, los esposos reflejan el mandato bíblico de ser "una sola carne?"

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miércoles, 31 de diciembre de 2014

¿Recuerda Las Fechas Especiales de su Familia?

Dentro de las características que tienen nuestras familias, está la de celebrar las fechas especiales; estos momentos únicos nos traen a la memoria  acciones que sólo ocurrieron una sola vez y que no volverán a llegar, tales como:  la fecha en que se conocieron, el día que unieron sus vidas desde el Sacramento del  matrimonio, el nacimiento de su primer hijo o de los posteriores, las fechas de cumpleaños, la fecha de aniversarios y otras celebraciones que hacen parte de aquello que llamamos recuerdos familiares.

Todo esto nos hace profundizar la pregunta que sustenta la reflexión para el día de hoy: padres, recuerdan las fechas especiales de su familia? recuerdan, celebran y expresan esos momentos inolvidables?

El trabajo en exceso, las distracciones sociales, a veces la falta de fortalecer el amor, hacen que se nos olviden ciertos momentos que marcaron nuestra vida. Posiblemente a la fecha de hoy, usted no volvió a recordar o se le olvidó decirle a su hijo (a) o esposo(a) feliz cumpleaños, te amo mucho, gracias por compartir un año más de aniversario, feliz día del padre, feliz día de la madre, feliz día de la familia, felicitaciones por tu ascenso en el trabajo, me siento orgulloso(a) de ti por las calificaciones en la escuela, gracias por el día de hoy...  Estas fechas reciben el nombre de especiales porque cuando un ser querido las expresa, el sentido y significado de la familia se fortalece mucho más.

Padres, les invitamos para que en su calendario o agenda personal, anoten  las fechas especiales de su familia para este año; piensen cómo van a celebrarlo y qué les van a decir, de tal forma que cuando llegue ese día, su familia sienta que verdaderamente no es una fecha común, sino una fecha especial.

Padres, a veces los detalles costosos y en ocasiones adquiridos a último momento no trascienden; un abrazo fuerte, un beso con el corazón, un desayuno a  la cama preparado por usted o una acción de la cual no está acostumbrado, deja tanta huella que ni el paso del tiempo logra borrarlo.

No es tarde, si  lo olvidó o está cerca la fecha, está a tiempo para celebrar con los suyos el gozo de ser parte de un núcleo social que es la escencia y futuro de la humanidad: la familia (Papa Emérito Benedicto XVI (06-06-2012).

Pregunta a reflexionar: ¿Recuerda las fechas especiales de su familia?

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Mientras haya…habrá Navidad

En una ocasión de septiembre, mi esposa y yo nos preguntamos por qué celebramos la navidad solamente una vez al año. Más allá de  la respuesta lógica, desde el plano litúrgico, tradicional o histórico desde la óptica cristiana, nuestro diálogo giró en torno a las cosas buenas que genera este tiempo: La familias se contagian de alegría, las luces y las decoraciones iluminan el exterior e interior de las casas: vuelven al hogar o viajan a ella aquellos que por cuestiones labores o personales viven a miles de millas de distancia; los platos tradicionales, las posadas o las novenas navideñas se convierten en el mejor pretexto para compartir con los vecinos o la comunidad parroquial a la cual perteneces; las canciones o villancicos nos hace recordar la niñez para algunos y para otros continuar con el legado cultural. En fin, fueron tantas las cosas buenas que aquella mañana recordamos, que estuvimos a punto de “armar el pesebre” y comenzar desde ese momento a vivir estas acciones.

Cuando desempolvábamos  las imágenes de nuestro pesebre, se nos vino a la cabeza una canción del cantautor español Jose Luis Perales, llamada precisamente Navidad. Una de sus estrofas dice:

Mientras haya en la tierra un niño feliz 

mientras haya una hoguera para compartir 

mientras haya unas manos que trabajen en paz
 
mientras haya una estrella, habrá Navidad” 

Esto nos hizo pensar que sin necesidad de “armar el pesebre” podemos hacer que haya Navidad todos los días en la medida que las acciones que realicemos estén encaminadas en obras buenas que dignifiquen a la persona; podemos hacer que haya Navidad todos los días colocando a la familia en el primer lugar de nuestras vidas por más distantes que podamos estar; podemos hacer que haya navidad todos los días cuando nos proponemos en ser mejores personas. Mientras haya…habrá Navidad.

Que al conmemorar un año más el Nacimiento del Salvador, nuestras opciones y acciones se acrecienten en el camino de hacer de la familia una verdadera “Iglesia Doméstica”

Feliz Navidad y próspero año nuevo.  

lunes, 15 de diciembre de 2014

¿Tu familia, le da gracias a Dios?

Hay un encuentro bastante interesante entre Jesús y los diez leprosos que él cura, después de escuchar la súplica que estos enfermos le hacen cuando iba de camino a Jerusalén. Lo extraño para Jesús fue que solamente un leproso, que era extranjero, le dio gracias por el milagro recibido; los otros nueve se fueron como si nada. (Lucas 17, 11-19)

            Si hacemos un poco de memoria de todas las cosas buenas que recibimos de Dios, nos damos cuenta que él constantemente está haciendo milagros en cada uno de nosotros. Por ejemplo: si estás leyendo este blog, significa que estás vivo, que puedes ver, que puedes moverte con facilidad ó con ayuda, que hoy estás al lado de tus seres queridos ó que los puedes llamar, si están a muchas millas de distancia; que puedes comer ó salir de compras con tu familia porque tienen dinero fruto del trabajo de la semana; que has podido hacer tantas cosas gracias a que Dios lo ha permitido.

            Después de hacer memoria de lo anterior, pregúntate: ¿Cuántas veces le das gracias a Dios en el día ó en la semana? ¿Cuántas veces le has enseñado a tu familia a darle gracias a Dios por todas las cosas que han recibido de él? ¿Cuántas veces le has expresado las gracias de corazón, a aquella persona que amablemente te ha ayudado en momentos difíciles?

            Jesús en este pasaje bíblico, nos recuerda la importancia de dar gracias cuando hemos recibido alguna ayuda ó en este caso un milagro. Él preguntó extrañado por los nueve leprosos que se fueron sin darle las gracias, y resaltó al extranjero que se devolvió de su camino, se echó por tierra a los pies de él expresándole su gratitud.


            La invitación que desde este espacio hacemos, es enseñarle a nuestra familia a dar gracias todos los días por cada cosa que recibimos en la escuela, en el trabajo, en la Iglesia; de cualquier persona ó en cualquier lugar donde nos encontremos.  Más aún si somos extranjeros,  puesto que es motivo de agradecimiento el que se nos permita proyectar un futuro en tierra ajena.     
                                                                                                                                     
Que fácil es decir  “¡GRACIAS DIOS!” por todo lo que me das.  Comienza a partir de hoy a practicarlo con los tuyos  hasta que se convierta en un hábito para el diario vivir. 

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martes, 9 de diciembre de 2014

Celebración Guadalupana, Celebración Familiar

Durante estos días de Adviento, la Iglesia universal se llena de gozo a través de dos celebraciones marianas previas al nacimiento de Jesús: La Fiesta a la Inmaculada Concepción (diciembre 8) y a Nuestra Señora de Guadalupe (diciembre 12).

Esta fiesta guadalupana, que nuestros hermanos mexicanos han propagado desde la Basílica y Santuario de Guadalupe ubicado en el cerro del Tepeyac  hasta los confines del mundo, lleva consigo una serie de tradiciones que como católicos y especialmente como hispanos, nos debemos de sentir orgullosos, ya que gracias a la figura de la “Virgen Morenita” recordamos nuestras raíces (de dónde venimos, nuestros antepasados indígenas, los platos típicos) entendemos que la gracia de Dios es para todos (no solamente para el rico o religioso, sino también para el pobre o aquel con poca formación doctrinal), comprendemos que para Dios no hay cosas imposibles (florecieron rosas de castilla en invierno) pero sobre todo, vivimos esta fiesta en familia (abuelos, padres, hijos y familiares se congregan bajo un mismo fin).

Nos queremos detener es esta última tradición porque nos parece importante resaltar que la familia hispana -concretamente en los Estados Unidos-  sin importar su origen cultural sigue participando de esta CELEBRACIÓN EN FAMILIA, superando en algunos Estados las inclemencias del frio o  la Nieve; sigue participando de esta CELEBRACIÓN EN FAMILIA, a pesar del cansancio que depara el trabajo duro de todo un día; sigue participando de esta CELEBRACION EN FAMILIA, padres que viven esta fecha con mucha piedad al conocer un poco más el significado y la importancia que tiene para su cultura esta fiesta, junto a sus hijos que siendo americanos (la mayoría de ellos) aprenden y fortalecen esta tradición para el futuro. Siguen participando de eta CELEBRACION EN FAMILIA, porque es  un motivo más para compartir a través de un delicioso plato lo que tenemos, y hacer comunidad por medio de la piedad y la tradición popular, impulso y luz en la Nueva Evangelización.

Familia, los invitamos a continuar haciendo de esta Fiesta Guadalupana, una de las grandes celebraiones parroquiales, ya que a través de ella podemos buscar el mejor pretexto para entender que en el extranjero no existen diferencias de banderas, puesto que como hispanos, formamos una sola comunidad. Así, “Desde entonces para el hispano, ser guadalupano es algo esencial”

Que Nuestra Madre del cielo, siga intercediendo por cada una de las familias, haciendo de los imposible, posible para la Gloria de Dios .

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miércoles, 3 de diciembre de 2014

Los Padres de Familia son Sal y Luz

Definitivamente una de las grandes profesiones que tiene una alta cuota de responsabilidad y sacrificio en la sociedad es la de ser Padres e Familia. Este trabajo o vocación  que se hace sin recibir cheque semanal, este amor que se da a veces sin recibir lo mismo como respuesta de parte de los hijos tiene dos ingredientes que el Evangelio de Mateo en palabras de Jesús nos lo recuerda hoy: Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo.

Ustedes padres son sal y la luz de sus hijos en la medida en que a cada enseñanza, a cada consejo, a cada llamado de atención, a cada plática siempre exista un sabor especial y una luz propia  que si hijo pueda identificar y diferenciar de los demás sabores y luces que a su alrededor el mundo le ofrece. Por eso ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo, porque son los únicos que desde el nacimiento de sus hijos pueden hacer que ellos sean útiles, responsables, sensibles con el hermano necesitado, solidarios y comprometidos con las obras sociales, integrantes de algún movimiento o grupo que en su parroquia exista, dedicados a sus estudios y respetuosos de las normas que se lleven en la casa. Es decir, su hijo es lo que usted le ha enseñado en el transcurso de su vida, su hijo es lo que ha visto en usted como padre de familia, su hijo es el reflejo de su personalidad, su hijo actúa de acuerdo a como usted es en la casa.

Es verdad que afuera del hogar, los hijos aprenden muchas cosas buenas y desafortunadamente  poco productivas para ellos, pero la primera enseñanaza es la que   prevalece en ellos, ya que actúa como un  juez interior que desde lo profundo de sus corazones les ayudarán a decidir entre lo bueno y lo malo (en algunos casos muchos hijos son alcohólicos o adictos porque vieron estos ejemplos en sus propas casas)

Padres, recuerden que Jesus nos dice hoy si la sal pierde sus propiedades o la luz no ilumina, no sirven para nada; entonces si los padres no cumplen sus funciones como sal y luz de sus hijos, sirven para algo?, usted como padre de familia es sal y luz de sus hijos?
No es fácil ser padres, no es facil educar, no es fácil entender al otro, creo que la única manera de poder hacer esto fácil y motivante es recordar siempre que sus hijos son el resultado del amor, son el milagro de la vida bendecido por  Dios, son  la continuidad de su sangre o raza, son  la comtemplación del misterio de la vida.

Padres, es el momento de fortalecer las acciones buenas que hacen que su familia tenga un sabor especial y luz propia. Si no ha comenzado, es el momento para hacerlo. 

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domingo, 30 de noviembre de 2014

El tiempo no se detiene


Volvemos a estar en la posición de escucharnos decir: “¡Increíble! Estamos nuevamente en diciembre. ¡Qué rápido se fue este año!” A medida que avanzamos en edad nos parece que los días son más cortos.  Esta observación no es nada nuevo. Cuando hacemos una búsqueda de información en este tema, nos encontramos que por siglos este fenómeno ha tratado de ser explicado.  Los científicos, en los últimos dos siglos han hecho diferentes propuestas y todas son parecidas en cuanto al envejecimiento del reloj biológico, la falta de nuevas experiencias, el exceso de preocupaciones entre otras. Cuando recordamos el primer día de escuela, la primera fiesta, la primera Comunión, la primera vez que conociste a tu compañera(o) de vida fue una emoción tan intensa que nos parece que fue ayer. Miramos ese momento con una lupa y magnificamos el recuerdo, lo vemos cerca y eso nos hace creer que fue más reciente. Cuando comenzamos el año, hacemos tantas resoluciones que al ver que no las hemos logrado cumplir pensamos que se nos fue el tiempo y parecieran más cortos.