miércoles, 29 de julio de 2015

El mejor amigo de mis padres es el celular!

Así un diario colombiano hacía referencia a esta reflexion hace unas semanas, una de sus páginas. Comienza el articulo diciendo: “la escena ya no es ajena para nadie que, sin importar el escenario, parecen no poder evitar estar más pendientes de sus celulares que de sus propios hijos. Esta parece ser una evidencia de que las nuevas tecnologías amenazan también con fracturar las relaciones familiares”

El diario en mención aporta algunos datos tomados de la revista Pediactrics: “tras hacer un seguimiento a 55 grupos familiares, los autores encontraron que casi en el 75 % de los casos, los adultos utilizaban dispositivos móviles durante la comida con sus niños. El grado de interacción con los dispositivos iba desde no sacar el teléfono o ponerlo sobre la mesa (menos del 10 % de los casos) hasta usarlo casi en forma constante, lo que ocurrió en 40 casos en total”. No se trata de satanizar la tecnología, sino de llegar a un punto donde ésta se adecue a la familia y no la familia a ella. La psiquiatra Liliana Betancourt considera que el mal manejo de la tecnología en las familias afecta el desarrollo emocional de los pequeños, impactando en su proceso de socialización hasta causar, en el futuro, alteraciones del estado de ánimo. En la medida en que los padres centren su atención en la tecnología, pierden la oportunidad de establecer contacto visual y de detectar expresiones faciales que comunican un mensaje de la vida de sus hijos. 

Esto puede generar en ellos sentimientos de inseguridad, de rabia y la creencia de que no son importantes en la vida de sus papás. Esto de ´perder la oportunidad de establecer contacto…’ es algo muy importante: Norman J. Bull y otros autores señalan la edad de los niños entre 4 y 10 años como una etapa especial en la relación de padres e hijos; es la etapa llamada de la ’heteronomía’, en que los padres son los ‘ídolos’, los mejores personajes en la vida de los niños; pasada esta etapa los padres pierden protagonismo en la vida de sus hijos, porque en la etapa siguiente –la socionomía- son los amigos y compañeros de escuela quienes asumen el protagonismo. 

La tendencia entre niños y adolescentes a permanecer demasiado tiempo frente a las pantallas de televisión, celulares, tabletas y computadores, incluidos los auriculares, ya tiene un nombre: los ‘screenagers’. En este caso son los adultos (maestros, papás, cuidadores) quienes se quejan del aislamiento de los menores de edad. Hemos llegado al extremo, afirma la psiquiatra Olga Albornoz, en que los papás abren perfiles en Facebook para poder comunicarse con sus hijos y enterarse de lo que están haciendo. Se trata de una situación que no tiene reversa y que tampoco cambiará en el inmediato futuro. Por eso, la especialista aconseja a los padres no rezagarse frente a las nuevas tecnologías e irse adaptando para imponer normas en el ámbito familiar. 

¿Qué hacer?. Aunque no hay tiempos descritos para el uso de la tecnología en familia, es importante que en cada hogar existan lineamientos sobre la utilización de la misma. Aislar a los hijos o permitir que la tecnología ocupe las funciones de un papá, puede impactar más adelante en los niños solos, que tiendan a ser ansiosos y depresivos, debido a que las primeras personas que tenían que ocuparse de ellos no lo hicieron. El uso del móvil es ya uno de los principales conflictos que llevan a las familias a buscar un ‘mediador’, alguien que logre poner en diálogo a padres e hijos, porque los padres no tienen manera de controlar el uso que hace del móvil el hijo, porque al retirárselo pierde el control sobre el adolescente. Los padres de familia se hallan ante una paradoja: por un lado, sienten la necesidad de cortar un uso inadecuado del teléfono móvil y, por otro, quieren que su hijo lo tenga para poder tenerlo localizado. La demanda de ‘mediación’ se ha incrementado, entre otras razones porque padres y madres de familia se sienten cada vez más inseguros e indefensos en un entorno que les parece cada vez más difícil. 

El Concilio Vaticano II fue enfático en subrayar la misión de los padres de familia; las expresiones con que se dirige a ellos son significativas: “los padres deben ser para sus hijos los primeros educadores mediante la palabra y el ejemplo” (LG. n. 11), “la familia la primera escuela de humanismo” (GS. n. 52), “la primera escuela de virtudes sociales” (GE. n. 3), “la familia ayuda a armonizar los derechos personales con las demás exigencias de la vida social” (GS. n. 52). 

Un peligro acecha a los padres de familia en este momento: la permisividad; los padres de una modesta cultura se sienten débiles cuando deben afrontar a los hijos con una cultura superior, universitaria o profesional; a veces tienen miedo a hablar por no aparecer como anticuados… 
No es una situación fácil. De todas maneras, los padres son la autoridad en casa, y los hijos deben respetarla y acatarla. 

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miércoles, 22 de julio de 2015

La Responsabilidad de los Esposos en la Planificación Natural Familiar

Cuando se piensa en la Importancia de la Planificación Familiar Natural (NFP por sus siglas en Inglés) no cabe duda que los beneficios que una pareja alcanza son innumerables: Programar o posponer un embarazo con un alto índice de efectividad, ayudar al hombre y a la mujer a sumir conjuntamente la responsabilidad de su fertilidad, respetar las leyes biológicas de la reproducción, aumentar el autoconocimiento de su cuerpo, fomentar la capacidad del autocontrol y la aplicabilidad en todas las circunstancias y condiciones socioculturales.

Para lograr los beneficios anteriormente mencionados, se necesita que la pareja tenga  disponibilidad y  adquieran una disciplina constante, sin desfallecer, de tal manera que puedan adquirir el objetivo trazado. Mucha atención! dije la pareja, hasta el momento no he utilizado la palabra  mujer, sabiendo que gran parte del éxito se deba a ciertas acciones que ella deba de realizar (tomarse la temperatura a la hora señalada, observar y palpar la mucosidad cervical en ciertos días, alimentarse bien, entre otros). En ocasiones la PFN no alcanza los resultados que se esperan, por la sencilla razón que  algunos esposos dejan toda la tarea a su cónyuge, sin asumir responsabilidades directas o indirectas en el mismo. El propósito de este escrito es presentar ocho ideas que nosotros como hombres podríamos asumir a la hora de tomar como proyecto de vida desde la pareja la PFN.

1. Seleccionar en pareja un Método Natural de Planificación Familiar.
Los Métodos Naturales de Planificación Familiar se basan en el conocimiento científico de la fertilidad y en la decisión de la pareja de donarse en una relación sexual con la posibilidad o no de embarazarse respetando las leyes naturales de fertilidad e infertilidad, utilizando algunos de los siguientes métodos: Calendario, Temperatura, Billings o Sintotérmico. Posiblemente tu  parroquia cuenta con una pareja encargada de los cursos prematrimoniales   o  en la Diócesis existe una oficina llamada Vida Familiar que te pueden iluminar mucho mejor sobre la selección del Método Natural (mayor información vea el siguiente enlace:

2. Asumir la responsabilidad de aprenderlo.
Una vez que se haya elegido el Método Natural, se debe asumir la responsabilidad de aprenderlo en su totalidad; para ello, es necesario que el esposo sea el primero en  asumir y motivar a realizar ciertos sacrificios como es el de establecer un tiempo determinado todos los días para leer y entender gráficos, realizar las tareas programadas,  pedir asesoría a una pareja instructora o a la persona que la Fundación avalada por la Iglesia Católica te haya asignado. 

3. Conocer el ciclo menstrual de su pareja.
Cuando el hombre se familiariza con el ciclo menstrual de su esposa (dolores fuertes e hinchazón en el bajo vientre, aumento de la secreción vaginal, sentimientos de tristeza y melancolía, sensibilidad, aumento de la grasa en la piel y en el cabello, etc.) Se crea entre ellos un nivel de comprensión mucho más fuerte ya que el esposo entenderá por qué  ciertos días, el estado de ánimo de su pareja varía.

4. Apoyarla.
Cuando usted experimente estos cambios en su esposa, es cuando más la debe de apoyar siendo comprensivo, detallista, paciente y amoroso con ella. No busque confrontaciones si en ciertos momentos  ella te responde en un tono de voz alto, demuéstrele su amor  expresándole lo mucho que usted la ama.

5. Dialogar.
Una de las ventajas que trae los Métodos Naturales es que incentiva el diálogo en la pareja; por ello, es muy importante que el esposo siempre sea el que tome la iniciativa en preguntarle a su pareja los cambios que está experimentando hoy, socializar lo aprendido en el Método Natural y platicar sobre ciertas actividades que pueden realizar juntos.

6. Abstinencia.
Después de que el hombre se familiarice con el ciclo menstrual de su pareja, una de las claves para que cualquier Método Natural sea efectivo es asumir como estilo de vida la abstinencia sexual  de acuerdo al propósito que estén buscando con su pareja (posponer un embarazo, espaciar los hijos, respetar el estado de ánimo de tu pareja, etc.). En ocasiones algunos esposos piensan que la mujer siempre debe de estar dispuesta para la intimidad; esta ignorancia o machismo promulgado por estos hombres y aceptado con resignación  por algunas mujeres ha llevado a entender el acto sexual como algo funcional y no como la bella posibilidad de la procreación desde el plan de Dios.  

7. Alimentarse de manera saludable.
Una buena alimentación no se caracteriza por la cantidad de comida, sino por la calidad que tú eliges a la hora de alimentarte; por ello, esfuércese en comer de manera saludable (ensaladas, frutas), regule la grasa que consume en sus platos típicos. Di qué comes y te diré como estas de salud.

8. Hacer ejercicio.
Tome el hábito de salir a caminar con su pareja, inscríbase a un gimnasio, deje a un lado el sofá donde siempre se sienta para ver la misma programación hispana (que en ocasiones no sirve para nada) y disfrute de lo bello que hay afuera. Su corazón y su sistema de circulación se lo agradecerán.

Señores, no será fácil, puesto que adoptar nuevos hábitos requerirá de  tiempo, paciencia y sacrificio. 

Recuerden que no existen cosas imposibles, sino hombres incapaces.

Para mayor información sobre el Programa de Educación Sexual Integral para padres de Familia, visite: www.iglesiasdomesticas.com

viernes, 17 de julio de 2015

María, ruega por nosotros al prepararnos para el matrimonio

Por Megan y Juan,

Cuando piensas en la Iglesia Latinoaméricana, una de las primeras cosas que probablemente llegue a la mente es la fuerte devoción a María, y por buena razón. María está en todas partes. En todas las iglesias hay una estatua en su honor, típicamente Nuestra Señora del Carmen, la devoción Mariana más popular en Chile, y canciones marianas son muy comunes durante las Misas. En algunas ocasiones he estado en iglesias que la incluyen en las respuestas a las peticiones diciendo “con María rogamos.” Además, dar un saludo a la Virgen en la forma de un Ave María u otra oración es una manera común de terminar la Misa.

Además de su presencia muy visible en la iglesia, se ve mucho también en la sociedad. En muchas de las tiendas pequeñas en Santiago, su imagen se puede ver en las ventanas, o en la pared detrás del mesón. Uno de los parques más populares en Santiago, un cerro grande al norte del centro de la cuidad tiene como su punto más alto un santuario dedicado a la Inmaculada Concepción con una estatua enorme de María que es visible por kilómetros en cada dirección.  (Piensen en una versión más pequeña y mariana de la estatua de Jesús de Rio de Janeiro). De hecho, la puedo ver ahora mismo mientras escribo esto.

Si todo ello no es suficiente para demostrar la influencia de María aquí, tanto religiosamente como culturalmente, hay también el hecho de que una porción notable de la población femenina se llama María, y no es extraño que muchas parejas nombran a varias o a todas sus hijas María. No es sorprendente que tantas mujeres quieran ser llamadas por su segundo nombre.

Para mí, como estadounidense, esto fue un poco extraño. En catolicismo estadounidense María tiene un rol en la Iglesia un poco más periférico y mi propia espiritualidad era Cristo céntrica, casi a la exclusión de María. Estudié teología en la universidad y por lo tanto conocía la doctrina de la iglesia, pero mientras que sabía mucho de María, en realidad no la conocía.

Así cuando Juan y yo empezamos a buscar una comunidad católica con la cual involucrarnos, nunca pensé que terminaríamos ingresando en un movimiento distintamente mariano como Schoenstatt. Pero, en lo que yo creo era la respuesta a muchas oraciones, es precisamente allí donde nos encontramos. Empezamos a asistir a Misa en el santuario de Schoenstatt hace casi un año y el mes pasado tuvimos la oportunidad de asistir a algunas sesiones de formación en el ramo matrimonial del movimiento, que consiste en grupos de matrimonios católicos que comparten la espiritualidad mariana del movimiento y que buscan tener matrimonios y familias felices y santos.

Para Juan, creo que la espiritualidad le llegó más naturalmente. Él había crecido en una cultura mariana y su abuelo era muy devoto de la Virgen del Carmen. Pero yo, a pesar de que me encanta la formación que hemos recibido del movimiento, aun me sentí un poco incómoda con el aspecto mariano hasta la reunión más reciente.

Durante la reunión, una de las hermanas explicó la espiritualidad mariana de Schoenstatt. María, nos apuntó, a veces es muy idealizada, lo cual la puede hacer sentir muy distante, aun en una cultura en que es muy visible. Pero cuando hablamos de María, hablamos de una mujer humana verdadera que dio un “sí” increíble a Dios y se volvió en la madre de la segunda persona de la Trinidad, y mediante el regaló de Jesús en la cruz, nuestra madre también. María es Madre.

Como madre, hizo todas las cosas que hacen las mamás. Dio a luz a su hijo, lo cuidaba y lo amaba. Hizo un hogar en Nazaret y cocino y limpio la casa y cuidaba su pequeño Jesús cuando estaba enfermo. En todas las pequeñas tareas de la vida, sirvió a Dios en la manera más tangible posible, pero su ejemplo nos muestra que cada cosa que hacemos puede ser y debe ser en servicio a Dios. En otras palabras, María ni es distante ni inaccesible sino el modelo para la vida cotidiana cristiana. Nuestra mamá.

Como dijo una mujer en nuestro grupo, cuando la vida se vuelve compleja o difícil, ella dice una pequeña oración, diciendo “Virgencita, en su vida seguramente te pasó algo parecido. Ayúdame a servir a Dios en esto también.”

Así mientras sabía intelectualmente que María es el modelo de ser un discípulo Cristiano, no empecé a realmente entender hasta la semana pasada.

La mirada de María está siempre hacia su hijo. No tenemos nada que temer con devoción a María. Ella solo nos lleva más cerca de Jesús, y ganamos todo con su cuidado materno y ejemplo perfecto. Donde está Jesús, allí esta María. Como dijo Papa Francisco humorosamente en su charla con miembros de Schoenstatt en su aniversario 100 de fundación, o puedes aceptar a María como tu madre, o si no será tu suegra. De todos modos, está allí y una devoción autentica a Cristo está siempre enriquecida por amor para su madre.

Juan y yo sentimos muy bendecidos por haber empezado nuestro camino con María en Schoenstatt desde el principio de nuestra preparación para el matrimonio. Sabemos que el matrimonio será muy difícil a veces y somos dos seres humanos muy imperfectos, pero rogamos que el ejemplo de María nos inspire a ser esposos más generosos, buenos padres, y fieles discípulos hasta el final.

¡Nos queda solo cinco semanas hasta el matrimonio! María nuestra Madre, ruega por nosotros.

 

 

 

 

 

miércoles, 15 de julio de 2015

Dar todo a cambio de nada, Educación Equivocada

Esta reflexión nos la sugiere ‘la parábola de los talentos’ que narra el Evangelista S. Mateo (25, 14-28). Nuestros padres y abuelos sin duda que la habrán tenido presente al educar a sus hijos. En nuestro tiempo parece haberse olvidado este mensaje; los padres de familia modernos son exageradamente contemplativos con sus hijos, les ahorran hasta el más mínimo esfuerzo.

Como fruto, en buena parte, de esta conducta, tenemos hoy el fenómeno de los ‘jovenes adultos’; en cada país reciben un nombre determinado… Son aquellos jóvenes de 25, 30 años que aún viven con sus padres: son tal vez ya profesionales, viven a expensas de sus padres, aunque ganen un buen sueldo…; quizás sus padres no les exigen ninguna cooperación con el presupuesto de la familia, porque dicen no necesitar ayuda… Y cuando llegan a casarse, sus padres les pagan los gastos de la boda, el viaje de luna de miel y les dan casa para vivir...

Pero la costumbre de “darlo todo a cambio de nada” ya comenzó desde hace tiempo, desde la infancia; dan comida, vestido, estudio, medicinas, paseos, diversiones, comodidades, etc, Creen que el niño (a), el adolescente, también el joven, no tienen nada que dar a sus padres, a cambio de todo lo que reciben. Ni siquiera ‘dar las gracias’.

Estamos cultivando una ‘cultura de los derechos’, olvidando que derechos y deberes son términos correlativos: lo uno conlleva lo otro. Por esto se habla de los ‘derechos del niño’, pero no se hace mención de los deberes... Por este camino hemos llegado ya a que los niños acudan a la tutela estatal para demandar a sus padres por algo que ellos creen que es su derecho.

Esta conducta de ‘dar todo a cambio de nada’ ha generado en la conciencia de los niños, incluso de los jóvenes, la mentalidad de que no tiene sentido vivir si no reciben cuanto quieren o necesitan. Como consecuencia de esta mentalidad apareció en Europa la ola de suicidos juveniles y posteriormente el suicidio de niños.

La vida humana se inscribe dentro de una red de relaciones interpersonales en las que es necesaria la correspondencia; el principio tradicional del ‘doy para que me des’ tiene alguna aplicación: los padres dan lo necesario para vivir (comida, vestido, educación…) y el hijo (a) lo sabrá aprovechar debidamente; por lo menos entenderá que debe obedecer, que debe respetar, que debe dar buen rendimiento en el estudio, etc; al menos, sabrá decir ‘gracias’.

La vida humana, con su red de relaciones interpersonales, implica el ‘compromiso’. Educar es hacer entender la realidad de que todos estamos comprometidos, en alguna forma, con los demás; así lo exige el hecho de vivir en relación con los demás. No comprometerse en alguna medida es evadir mi participación en la vida de hogar, de comunidad, de sociedad.


“Familias numerosas, favorecieron la imposición de tareas a los hijos como bañar, alimentar, vestir y hasta cuidar a sus hermanos menores, mientras sus padres, particularmente la mamá, atendían a los más pequeños. Algunos padres que vivieron esta experiencia evitan que sus hijos la sufran, educándolos sin responsabilidades y exigencias. Será ésta una buena forma de educar?. Dar todo a cambio de nada es un error en la pedagogía familiar.

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miércoles, 8 de julio de 2015

Entusiasma o decepciona el modelo de pareja como padres de familia?

Los adolescentes y los jóvenes son los mejores críticos de la vida de sus padres. Cuando los jóvenes ven que sus padres se aman, se comprenden, se perdonan y dialogan, piensan en este modelo como el modelo ideal para su futura vida de pareja; en cambio, cuando observan que hay riñas, discusiones interminables, disgustos frecuentes entre ellos, comentan: ‘esto es el matrimonio?. Así es la vida matrimonial, mejor es no casarse’. Es la reflexión que hemos escuchado a muchos jóvenes.

En otro tiempo las parejas se esforzaban por comprenderse y hacer vida de esposos; había dificultades y problemas ciertamente, pero querían luchar. Hoy parece que prevalece el egoismo y cada uno de los cónyuges intenta salvar su individualismo. Es una lucha entre el YO y el TÚ que no logra construir el NOSOTROS. De ahí que veamos tantas parejas fracasadas. Parece no importarles la vida del otro (del cónyuge y de los mismos hijos).

Dónde está la raíz, la causa de este problema?. Una primera causa, que a veces queda como oculta, es la falta de preparación seria al matrimonio. Muy frecuentemente los novios son unos grandes mentirosos: él usa la máscara del ‘gentleman’(muy cortés, muy fino, muy elegante); ella emplea la máscara de la ‘reina de belleza’ (muy tierna, muy delicada, muy bien presentada) Al día siguiente a la boda, uno y otra se quitan la careta y aparece la realidad cruda: un carácter desagradable e insoportable…, ella se olvida de que debe ser la eterna novia para seguir agradando a su esposo…

Puede haber también causas que vienen de atrás: los padres de familia no han preparado a sus hijos para el matrimonio. En esta preparación uno y otro de los padres tienen su competencia específica respecto del hijo o de la hija; la madre deberá capacitar a su hija para que sepa llevar una casa de hogar como mujer; respecto del hijo, la madre deberá instruir al varón acerca de la forma como agrada a la mujer que la trate el hombre. El padre de familia deberá orientar a la hija en torno a la forma como el hombre espera que lo trate la esposa; y al hijo lo instruirá en todo aquello que es responsabilidad del varón sobre la dirección del hogar.

Un problema que frecuentemente es motivo de serios conflictos es la infidelidad conyugal; por causa del ‘machismo’ inveterado entre los varones, el esposo suele ser terriblemente incoherente; olvida la ‘regla de oro’ universal: “no hagas al otro lo que no quieres para tí”. Suele suceder que el esposo va cantando bonito de solar en solar, y no admite que otro gallo venga a cantar en su propio corral…

De frente al egoismo, al individualismo reinante, conviene recordar que ya desde el comienzo de la historia de la humanidad, desde el Génessis, el Creador propuso el plan de vida para la pareja humana: “dejará el varón  a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”; el Papa Juan Pablo II traducía el “hacerse una sola carne” como “convertirse en una persona conyugal”. Tres verbos (dejará…, se unirá, se harán los dos…) conforman el proyecto divino sobre la pareja humana. Son tres verbos en futuro, lo que sugiere hacer un camino, realizar un proceso conjuntamente: es el proyecto de convertrise en un NOSOTROS auténtico, en una comunidad de amor y de vida.


No es fácil lograrlo. Juan Pablo II, refiriéndose a este proyecto dijo: “conviene tener presente que en la intimidad conyugal están implicadas las voluntades de dos personas, llamadas sin embargo a una armonía de mentalidad y de comportamiento. Esto exige no poca paciencia y tiempo” (Familiaris consortio n. 34).

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miércoles, 1 de julio de 2015

Cuántas horas trabaja la mujer en casa?

Hace algunos años presentaba a un grupo de mujeres un ‘video’ en diapositivas, hecho en Perú, titulado ‘Sin sueldo ni horario’. Esta proyección se refería a la situación de la mujer en muchas partes aún hoy: muchas horas de trabajo en su casa sin un horario fijo y sin sueldo; su esposo, en cambio, se atiene a la jornada laboral establecida legalmente y cobra mensual o semanalmente un sueldo determinado.

Estas mujeres al regresar a sus casas comentaron con sus maridos lo que habían visto y plantearon el reclamo por la injusticia que se está cometiendo contra ellas. El estimado Lector puede imaginarse la protesta que se me vino encima por parte de aquel grupo de esposos por haberle abierto los ojos a sus mujeres !!.

De todas formas, la injusticia es evidente. Cuántas horas trabaja la mujer en casa?. Y, sobre todo, la mujer que debe luego cumplir un horario de oficina… Se levanta antes que el esposo y los hijos para preparar el desayuno de todos, para organizar el vestuario de escuela de los niños, para dejar ya listo el almuerzo; por la tarde, al regreso del trabajo, la jornada se continúa en casa: lavar y aplanchar la ropa, preparar muchos detalles para el día siguiente, etc. Y así uno día tras otro.

La situación para el esposo es diferente: al levantarse ya encuentra servido el desayuno y la ropa para vestir está pronta; cumple las 8 horas de jornada laboral; regresa a casa, se pone las pantuflas y se sienta a leer la prensa del día, a ver los programas de televisión, y a cenar cuando llega la hora; cobra su sueldo al final del mes, hace el balance del período (entradas y salidas), paga las deudas, reserva el dinero necesario para los gastos de casa.

Una falla muy frecuente entre los esposos es la de no tener presente que el sueldo que se ha ganado, en buena parte se debe también a la esposa que tiene en casa y que atiende a los oficios de una buena ama de hogar. A veces los esposos olvidan las necesidades personales de sus esposas y, si acaso las atienden, lo hacen con mezquindad. La suerte de muchas mujeres casadas, todavía hoy, es la de una mujer sin sueldo ni horario.

El Papa Juan XXIII ya habló en su tiempo del ‘salario familiar’ aludiendo a la justicia laboral de las empresas que deben reconocer un salario justo a los obreros y empleados en razón de la familia que poseen: una esposa y unos hijos. También el Papa Pablo VI hizo referencia en la encíclica Laborem exercens al reconocimiento que se merece la esposa y madre por su trabajo dentro del hogar.

Con la liberación de la mujer, fenómeno de nuestra época, la mujer se ha liberado del trabajo dentro de la casa de familia, se ha profesionalizado y se ha abierto al mercado laboral fuera del hogar. Ser ama de casa es también una profesión. La entrada en el marcado laboral conlleva el abandono de los quehaceres hogareños y, muy especialmente, dejar el cuidado de los hjjos en manos de una empleada. Este fenómeno ha generado conflictos conyugales y familiares: divorcio, administración independiente de los salarios, egoísmos individualistas.


Ésta es una situación concreta que los novios deben resolver cuando planean su futuro matrimonio: acordar el ‘patrimonio común’ en virtud de que a partir de entonces “serán una sola carne”, una persona conyugal; ya no contará tanto el YO o el TÚ, sino el NOSOTROS de pareja: nuestro amor, nuestro proyecto común, nuestro futuro, nuestros hijos, nuestra felicidad. El individualismo que campea en nuestro medio ambiente es una ‘bomba de tiempo’: si  no trabajamos por la solidaridad conyugal y familiar, tarde o temprano hará sentir los estragos !!!. Se debe tener presente que el varón responsable normalmente es un buen trabajador y ella en casa una buena financista para la administración. El trabajo de uno y otra es digno y merece reconocimiento y respeto. Con el patrimonio conyugal se funda y construye el patrimonio familiar.

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miércoles, 24 de junio de 2015

Eres agresivo (a) en casa?

La agresividad no es solo problema de hoy; diríamos que siempre se ha tenido noticia de ella; un primer testimonio en la historia de la humanidad es el caso de Caín contra su hermano Abel. Frecuentemente se llama la atención sobre la agresividad de los jóvenes de hoy; preocupa la violencia familiar que no es problema de hoy; ésta se revela hoy como el fenómeno del ‘iceberg’: montaña de hielo sumergida en el mar cuya punta asoma en la superficie; así es la violencia familiar: UNICEF ha denunciado este problema, como el ‘iceberg’, un problema escondido por mucho tiempo a causa de que las mujeres violentadas no denunciaban este vicio por diversas razones.

Esta agresividad, que se manifiesta de múltiples formas en nuestra sociedad, hoy tiene una nueva versión: el ‘matoneo’, llamado también ‘bullying’. Es un fenómeno relativamente reciente: en Europa hizo su aparición a fines del siglo pasado y comienzos del presente manifestándose en los centros educativos sobre todo. Los gobiernos civiles han tomado cartas en este asunto saliendo al encuentro del problema.

Queriendo señalar la fuente de este problema, algunos autores coinciden en apuntar sobre la misma familia, en particular sobre la conducta de los esposos y padres como causa principal de la agresividad entre los niños. El viejo machismo de muchos varones, el moderno feminismo de las mujeres siguen prolongando el conflicto de la rivalidad de los sexos, La violencia de palabras o de acciones de uno contra la otra parte causan heridas, traumas, frustraciones u odios en los hijos.

“Que los niños tengan comportamientos agresivos es una forma de expresar su sentir ante un entorno familiar poco afectivo, ausencia de padre o madre, divorcios no amigables, violencia intrafamiliar, abuso o humillaciones ejercidas por adultos”, escribe el informe PANDI publicado por Periodismo aliado de la niñez, del desarrollo social y la investigación.

Los niños trasladan la conducta buena o mala que observan en sus padres y la imitan en la relación con sus hermanos(as) o con los compañeros del jardín o de la escuela. Por qué extrañarse del vocabulario o del maltrato que se dan entre hermanos si lo han aprendido de sus propios padres?. La familia es la primera escuela para lo bueno o para lo malo, y los padres son los primeros maestros de lo uno o de lo otro.
Pero el ‘matoneo’ no se ha limitado a sola la escuela; hoy está apareciendo en los ambientes ‘virtuales’; según los expertos que participaron en el estudio PANDI, este tipo de acoso del que hay 191 reportes de menores de edad afectados en este año, puede dañar más que el ‘matoneo presencial’, pues los agresores, que son niños o adolescentes, no dimensionan el universo de los medios virtuales y hacen cosas que no harían en la vida real. Las agresiones verbales son mucho más fuertes de lo que se pueden dar en persona y lesionan mucho más la autoestima de los niños.


Wilson Chavarro G., en su libro El matoneo o bullying, sugiere a los padres de familia algunas orientaciones para afrontar este problema: proporcionar un ambiente de armonía y estabilidad en el que esposos e hijos se sientan amados y en el que los padres expresen a sus hijos que los aman; aprender a escuchar (no a oír) a sus hijos, garantizándoles un ambiente de acogida, comprensión y ayuda; visitar el colegio de los niños, frecuentar los amigos que tienen y demás conocidos que les puedan ayudar a comprender cada vez más la realidad que ellos viven; evitar la violencia, pues los maltratos generan más violencia y pueden llegar a a ser una ‘bomba de tiempo’ hasta en la misma casa; no patrocinar ni aplaudir actuaciones agresivas de los hijos, al contrario, corregirlos, pues así ellos sabrán que están obrando mal. Cuando la persona no aprende a amar, difícilmente se curan las heridas del desamor; amar es el gran antídoto para todos los males.

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miércoles, 17 de junio de 2015

En la vida de pareja debe ser mas importante el "nosotros"

En otro tiempo era frecuente aludir a la rivalidad de los sexos por razón del ‘machismo’ que se impuso por siglos, como si Dios hubiera creado al varón para mandar y a la mujer para someterse. Esta mentalidad está perdiendo fuerza en virtud de la igualdad de derechos y deberes entre varón y mujer, y en razón de que diferencia no debe significar desigualdad.

La rivalidad o competencia ente esposos es más nociva que sana; el espíritu competitivo de uno o de ambos cónyuges puede resultar estimulante para ayudar a superar dificultades, pero si no se cae en el mito de la victoria individual. Hoy, todos queremos triunfar en la vida, pero debemos hacernos esta pregunta: ‘triunfar sobre …’?, o ‘triunfar con…’?. Cuando se pretende ‘triunfar sobre’, aparece un vencedor y uno que es vencido. Cuando intentamos ‘triunfar con’, que es lo más humano, el vencedor es un equipo, una empresa, una pareja humana, una familia.

Uno de los aspectos que mayor solidez da a la relación de pareja está asociado con valores como trabajar en equipo, el apoyo mutuo, la admiración del otro, y esto tiene que ver más con la cooperación, la colaboración, la solidaridad, que con la competencia. Muchos estudios hechos con parejas muestran que la sensación de tener objetivos comunes, complementarse y hacer esfuerzos entre dos, aporta a la relación no solo más bienestar, sino también más felicidad, que aquellos logros que se ven como una victoria individual y no compartida.

Desde comienzos del siglo XX los filósofos del lenguaje iniciaron el descubrimiento del ‘nosotros’ como la síntesis del encuentro del Yo con el Tú. Decimos descubrimiento, porque este elemento del ‘nosotros’ ya estaba insinuado desde la creación del primer hombre y de la primera mujer: “dejará el varón a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y se harán los dos una sola carne” (Génesis 2,24). Este ‘nosotros’ es lo que hoy llamamos ‘conciencia de ser una sola carne’, es decir, una única ‘persona conyugal’, como afirmaba el Papa San Juan Pablo II.

La construcción del ‘nosotros‘ de pareja exige tiempo, vivir un proceso de integración progresiva; lo indican los tres verbos en futuro del Génesis (dejará…, se unirá…, se harán los dos una sola carne…). San Juan Pablo II apuntó en esta dirección cuando en la Familiaris consortio afirmó: “conviene tener presente que en la intimidad conyugal están implicadas las voluntades de dos personas, llamadas, sin embargo a una armonía de mentalidad y de comportamiento; esto exige no poca paciencia, simpatía y tiempo” (34).

Cómo lograr aquel ‘triunfar con’ en la vida de pareja?. Emprendiendo juntos proyectos que fomenten compañerismo y reciprocidad, realizando una reflexión constante para identificar actitudes competitivas propias, evaluando qué hay detrás de una actitud competitiva, valorando otros aspectos como la estabilidad emocional, el apoyo o la guía que da la pareja, hablando con el cónyuge sobre las expectativas frente a lo que aporta cada uno a la relación, poniendo en claro las prioridades profesionales y laborales de cada uno, fomentando el liderazgo en la relación, lo que no implica ver al otro como un rival que hay que superar, etc.


‘Triunfar con’ debe ser el gran empeño de la pareja de esposos y de padres de familia; lo  contrario es intento de dominio de subordinación, de cosificación del otro.

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miércoles, 10 de junio de 2015

Acompañamiento Pastoral a las Parejas

“Acompañamiento pastoral es un concepto de reciente aparición dentro del Magisterio de la iglesia católica; aparece en el Documento de Aparecida, de la V. Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Año 2.007) más de 35 veces; esto revela la importancia de esta nueva categoría; el Papa Francisco le ha dado un gran relieve en sus discursos y homilías; un espacio especial le dio en la Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (nn. 169-173).

Esta nueva categoría en el campo de la pastoral cristiana obedece al cambio de mentalidad en nuestro tiempo: de una época en que prevaleció un cierto ‘automatismo’, parecía que las cosas se obraban en virtud de la magia, estamos pasando a una nueva etapa en que se da relieve al ‘proceso pedagógico’; a este cambio de mentalidad contribuyó de modo particular la propuesta del ‘principio de gradualidad’ que sugirió el Sínodo de Obispos (1.980).

En qué consiste este ‘acompañamiento pastoral’?. En términos sencillos, es “un caminar con…”. Es el caminar de dos personas juntas: una que ofrece su servicio de guía, de apoyo, y otra que solicita o necesita de compañía en un momento determinado. Tratándose del ‘acompañamiento pastoral’ a las parejas de esposos o padres de familia, consiste en caminar junto a las parejas en dificultad, en crisis o en situación irregular.

No es una tarea fácil ésta de ofrecer acompañamiento pastoral… A veces, la persona necesitada de este servicio del acompañamiento lo rechaza argumentando que es ‘su problema personal’ y se cierra en el mutismo, en la soledad. No es un problema personal (la ruptura del vínculo, el disgusto, la ofensa al otro, etc.); los problemas conyugales afectan a más de una persona: a ambos contrayentes, a los hijos, a los parientes y amigos, que sufren y se preocupan por una tal situación de conflicto. Qué hacer entonces?.

Se hace necesaria una mediación en la que se integren la oferta y la acogida, la escucha y la comprensión, la disponibilidad del acompañante y la del acompañado. El acompañamiento conlleva un proceso de diálogo, un proceso que exige tiempo y paciencia, a veces un caminar lento pero continuo. Edoardo Algeri, teólogo italiano, propone tres pasos a seguir: 1. Paso del disgusto y de la falta de confianza a la escucha confiada y paciente; 2. Abrir el camino hacia la fe para no quedarse aferrado a la doctrina, sino reelaborar lo vivido y recuperar el aprecio, para abrir la puerta al perdón; 3. Se recomienda que este proceso sea experimentado en comunidad, con el apoyo de la comunidad cristiana (oración, comprensión, ayuda) para hacer la búsqueda sincera de la verdad acerca del conflicto conyugal.

En nuestra experiencia de animadores de la pastoral hemos comprendido que el acompañamiento pastoral de las parejas pide una gran comprensión del conflicto, conocimiento del temperamento-carácter de las personas implicadas en el problema, mucha delicadeza en el trato de las personas en conflicto, táctica en la búsqueda de posibles soluciones que empeñen a ambos miembros de la pareja, abrir un compás de espera paciente para dar tiempo a las reacciones favorables y una gran dosis de benignidad para no recurrir al autoritarismo, o a la aceleración del proceso o a la renuncia a caminar…


Hay muchos aspectos a tener presentes en el acompañamiento pastoral de las parejas: la dimensión psicológica de las personas, el aspecto jurídico del problema, la parte económica, el mantenimiento del diálogo sincero y paciente, el tiempo que demande el proceso, etc. Ante la frecuencia de los conflictos conyugales y familiares y ante la importancia que se reconoce hoy al acompañamiento pastoral, se hace necesaria la capacitación de las personas que quieran prestar este servicio tan humano, tan cristiano, tan necesario.

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jueves, 4 de junio de 2015

Importancia del optimismo en la Familia

Es fácil detectar la diferencia entre una persona pesimista y una optimista; un ejemplo muy sencillo: el pesimista no recuerda que el lirio pertenece a la familia de la cebolla; el optimista, en cambio, nos recuerda que la cebolla pertenece a la familia del lirio. Son puntos de vista diferentes. El optimismo es una característica que permite interpretar acontecimientos externos de una manera favorable y positiva, independientemente de su carácter.

Las personas optimistas tienden a fijarse más en el lado amable y constructivo de la vida; suelen ver posibilidades y soluciones donde otros no ven nada más que problemas y dificultades. Una actitud optimista está relacionada con la confianza en las propias capacidades de lograr lo que nos proponemos; es decir, con una alta auto-estima. Los beneficios que reporta una actitud optimista son evidentes: mejor estado de salud en general, se es más alegre y entusiasta, más emprendedor; suelen enfermarse menos y si enferman se recuperan más rápidamente.

Tener optimismo no es garantía del éxito, no soluciona los problemas, no tiene un efecto mágico para salir triunfante, pero sí nos permite recuperarnos más fácilmente en los fracasos. No se trata de desear las cosas o dejarlas a la suerte; hay que hacer que ocurran. Una actitud razonablemente optimista impulsa a buscar de manera reflexiva soluciones a las dificultades, lo cual permite tratar los hechos desde perspectivas diferentes y analizar las cosas a partir de los puntos favorables.

Para una pareja de esposos, para una familia, el optimismo es energía que transforma, incluso lo negativo en perspectivas esperanzadoras: siempre es posible mejorar la conducta, encuentra soluciones poniendo en juego el ingenio, puede sonreír entre las lágrimas, ver el sol entre la niebla, transformar la adversidad en un desafío.

Pero se debe fomentar el optimismo con actitudes concretas: revisando qué se puede hacer para mejorar lo que está mal y no quedarse en la crítica y la queja; tratando de ocuparse de las situaciones y no quedarse solo en la preocupación; ver lo positivo de las otras personas y valorarlo en su justo precio; revisar lo que sabotea el optimismo, como es la inseguridad.
Un recurso que favorece el optimismo es el desarrollo de la ‘riso-terapia’; es un recurso tan sencillo, pero muy efectivo: nadie es tan rico que no necesite de una sonrisa, y nadie es tan pobre que no pueda enriquecer al hermano con una sonrisa. Se ha comprobado científicamente que la risa es un tónico de la vida, es un elixir, y que es la mejor medicina de que pueda disponer el ser humano. Alguien definió la sonrisa como ‘la estampilla de Dios’.

Incluso para la corrección del hermano puede ser útil una sonrisa no burlesca: es tan diferente corregir a otro con agresividad, humillándolo, a corregir con una sonrisa, tal vez picaresca, que le haga entender que falló en la conducta, pero que ha encontrado a alguien que lo comprende y que quiere ayudarlo.


Dicen que para hacer una mueca de rechazo y de desagrado hay que poner en movimiento 74 músculos de la cara; en cambio, para sonreír bastan solo 16; de ahí que se concluya sugiriendo un buen slogan: ‘sonría, que cuesta menos’. Se recuerda con grata impresión cuando Juan Pablo I, recién elegido Papa, apareció en el balcón de la basílica del Vaticano sonriendo; aquella sonrisa le dio la vuelta al mundo y desde entonces se le llamó como ‘el Papa que sonríe’. Una sonrisa puede hacer historia.

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