miércoles, 20 de mayo de 2015

La Pareja - Familia Está Llamada a la Perfección Cristiana

Tradicionalmente la pareja - familia estaba excluida de la posibilidad de llegar a
la perfección cristiana; se afirmaba que la santidad era ‘monopolio’ de los obispos y
de losreligiosos(as). En el siglo XVIII S. Alfonso M. De Liguori, Doctor de la iglesia,
en sus escritos pastorales reivindicó el derecho a la perfección cristiana de
todos los hombres, incluso de las parejas y familias. En el catálogo de los
santos han prevalecido los Papas, los clérigos y los religiosos; de las 1.000
personas canonizadas por Juan Pablo II, solo 75 han llevado vida de familia.
Esto revela que de verdad había un ‘monopolio’ de la santidad para unos pocos,
cuando la llamada a la santidad es para todos: “sed santos como Yo soy Santo”,
dice el Señor (Lev. 19,2).

Pero será con el Concilio Vaticano II cuando esta doctrina de la llamada universal a
la santidad tenga un pleno respaldo. La Constitución dogmática Lumen gentium en su
capítulo quinto afirma: “es, pues, completamente claro que todos los fieles de
cualquier estado o condición, están llamados a la plenitud de la vida cristiana
y a la perfección de la caridad” (n. 40). Refiriéndose a los esposos, dice:
“los esposos y padres cristianos, siguiendo su propio camino, mediante la
fidelidad en el amor, deben sostenerse mutuamente en la gracia a lo largo de
toda la vida e inculcar la doctrina cristiana y las virtudes evangélicas a los
hijos amorosamente recibidos de Dios” (n. 41).

Durante el Sínodo de Obispos sobre la familia (1.980) los padres sinodales sugirieron
al Papa Juan Pablo II canonizar al final del sínodo a una pareja de esposos; el Papa
estuvo de acuerdo y ordenó que escogiera la pareja; en aquel momento no fue posible,
pero posteriormente este mismo Papa elevó al honor de los altares como ‘beatos’
a los esposos italianos Quatrocchi, padres de varios hijos religiosos. Desde
entonces la iglesia ha reconocido la virtud heroica de varios esposos y esposas.
Un caso singular en la historia de la iglesia es la familia de S. Bernardo de
Claraval, llamada ‘la familia que alcanzó a Cristo’: en ella padres e hijos
todos han sido reconocidos como santos.

Un motivo histórico de la prevalencia de personas célibes en el catálogo de los
santos fue el prejuicio que se tuvo de frente a la sexualidad; se le consideraba como
fuente de pecado; lo único que excusaba de pecado en el ejercicio conyugal de la
sexualidad era la razón de servir a la procreación; modernamente, la sexualidad
ha sido reivindicada y se le mira como algo bueno y positivo; Dios creó al ser
humano como varón y mujer, y esto le pareció muy bien. El matrimonio que, a
causa de los prejuicios teológicos de otra época fue colocado en el último
lugar del ‘septenario’, hoy es considerado como el primer sacramento de la
historia; el ‘sacramento más antiguo’, lo llama un teólogo laico, Giorgio
Campanini.

La Lumen gentium afirma explícitamente: “los esposos se constituyen en testigos y
colaboradores de la fecundidad de la madre iglesia, como símbolo y participación de aquel
amor con que Cristo amó a su esposa y se entregó a sí mismo por ella” (n. 41). La
teología posconciliar ha desarrollado ampliamente algunas categorías nuevas en torno
a la pareja–familia como son: ‘imagen de la Trinidad’, ‘pequeña iglesia’,
‘templo de la vida’. Estas categorías revelan la alta dignidad de la
pareja-familia delante de Dios y de los hombres.

Juan Pablo II en la Familiaris consortio relievando la dignidad de la familia dedujo
la gran responsabilidad de realizar lo que ella misma es: “familia, sé lo que eres”.
Esta consigna la dijo aludiendo a la identidad y misión de la pareja-familia: “en
el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no solo su
‘identidad’ –lo que es-, sino también su ‘misión’ lo que puede y debe hacer. El
cometido que ella por vocación de Dios está llamada a desempeñar en la
historia, brota de su mismo ser y representa su desarrollo dinámico y
existencial. Toda familia descubre y encuentra en sí misma la llamada
imborrable que define a la vez su dignidad y su responsabilidad: familia, sé lo
que eres” (FC. n. 17).

La perfección cristiana a la que está llamada la pareja-familia se inscribe en un
proceso dinámico de crecimiento; la Constitución pastoral del Concilio Vaticano II
Gaudium et spes, aludiendo a esta perfección humana y cristiana emplea
verbos en futuro: “con la unión íntima de sus personas y actividades se ayudan
y se sostienen mutuamente, adquieren conciencia de su unidad y la logran cada
vez más plenamente” (n. 48); “llegan cada vez más a su propia perfección y a su
mutua santificación y, por tanto, conjuntamente a la glorificación de Dios” (n.
48).

Cómo célula vital de la iglesia y de la comunidad es en la pareja y familia donde se
inicia el proceso de respuesta a la llamada de Dios a todos los hombres y mujeres a ser
santos como Él es Santo.

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miércoles, 13 de mayo de 2015

La Familia Cristiana, Una ‘Pequeña Iglesia’

Ésta fue una expresión frecuente en labios del Papa Juan Pablo II al referirse a la familia durante su pontificado; en la Exhortación Apostólica Familiaris consortio decenas de veces tornó a repetir esta expresión. En las Cartas de S. Pablo a varias de las comunidades cristianas de su tiempo, sea al comienzo o al final de las cartas, alude implícitamente a esta expresión del Papa: “saludad a la iglesia que se reúne en la casa de Prisca y Aquila” (Rom. 16,5 y I. Cor. 16,19); “os saludan todos los santos, especialmente los de casa del César” (Fil. 4,22), “saludad a los hermanos de Laodicea, a Ninfas y a la iglesia de su casa” (Col. 4,15).

Este saludo típico de Pablo merece una explicación: la comunidad cristiana primitiva aún no tenía templos en sus primeros años, para congregarse; la reunión litúrgica para proclamar la palabra y realizar la fracción del pan la hacían en la casas de los cristianos. Solo a partir del triunfo de Constantino sobre Majencio la iglesia logró la libertad para construir templos y basílicas. Hasta entonces fue la época de la iglesia de las ‘catacumbas’.

Fue S. Juan Crisóstomo, Patriarca en Constantinopla, el que comenzó a llamar explícitamente a la familia ‘pequeña iglesia’, ‘iglesia doméstica’. Posiblemente en día domingo, cuando los campesinos salen del campo a la ciudad o al pueblo para hacer las adquisiciones para la familia durante la semana, fue cuando el Sto. Patriarca, en la celebración eucarística les dijo: “hoy, al regresar a sus familias, reúnan a la esposa, a los hijos, a la servidumbre, y organicen una doble mesa: una para la oración y otra para la cena; hagan oración, lean la Palabra de Dios y repitan para todos ellos lo que han escuchado aquí en el templo; y concluía diciendo: “de este modo ustedes harán de sus familias una ‘pequeña iglesia’, ‘una iglesia doméstica’”.

La expresión ‘iglesia doméstica’, ‘pequeña iglesia’ no es solamente una fórmula elegante y eclesial para designar a la familia; tiene un fundamento muy especial que da lugar a una cuádruple glosa y que establece un cuádruple paralelo entre la iglesia y la familia:

-      El término ‘iglesia’, en primer lugar, hace referencia a la casa material: la gran casa o templo (basílica) que alberga a la comunidad cristiana y la pequeña casa que cobija al núcleo familiar.

-      El término ‘iglesia’ no solo alude al templo material; fundamentalmente hace relación a la comunidad cristiana, al grupo de creyentes que confiesa la fe cristiana; en segundo lugar, alude a la pequeña comunidad creyente que se congrega debajo del techo familiar.

-      En cada familia hay una mesa en torno a la cual la comunidad familiar se reúne para conversar, para las comidas, para cumplir las diversas faenas del hogar. Igualmente, en la gran iglesia hay una mesa, el altar; en torno a él se congrega la gran comunidad cristiana para celebrar la Eucaristía y demás funciones litúrgicas.

-      En la gran iglesia hay unos ministros que presiden la comunidad cristiana, como también en la familia hay unos miembros que ejercen la dirección de la comunidad familiar, los esposos y padres de familia que presiden la oración en la familia.

-      Algunos estudiosos han añadido un quinto paralelo: la cruz de Cristo en que Él se entrega plenamente a su esposa, la iglesia, y el lecho conyugal en que los esposos se dan uno al otro para “hacerse una sola carne”.

Estos cinco paralelos dan pie para comprender la gran dignidad de la familia cristiana; aquí encuentra fundamento la sentencia del Concilio Vaticano II cuando afirma de la familia que es “la célula primera y vital de la sociedad” (Apostolicam actuositatem n. 11). Si esto se afirma de la familia en relación a la sociedad civil, con mayor razón se debe afirmar de la familia cristiana en relación a la gran comunidad cristiana, la iglesia.

El Concilio Vaticano II se refirió a la familia cristiana con calificativos muy especiales para relievar su alta dignidad: la llama “escuela de humanismo” (Gaudium et spes n. 52), “primera escuela de virtudes sociales” (Gravisssimum educationis momentum n. 3), “debe ser para los hijos la primera sociedad e iglesia” (Gravisssimum educationis momentum n. 3). Con base en estas afirmaciones conciliares el Papa Juan Pablo II hizo la gran arenga a la familia: “Familia, sé lo que eres” (Familiaris consortio n. 17).

El Papa San Juan Pablo II explicó cómo entender esta arenga: “en el designio de Dios Creador y Redentor la familia descubre no solo su ‘identidad’, ‘lo que es’, sino también su ‘misión’, lo que puede y debe ‘hacer’. El cometido, que ella por vocación de Dios está llamada a desempeñar en la historia, brota de su mismo ser y representa su desarrollo dinámico y existencial. Toda  familia descubre y encuentra en sí misma la llamada imborrable, que define a la vez su dignidad y su responsabilidad: familia, sé lo que eres” (Familiaris consortio n. 17). Familia, sé lo que eres: una pequeña iglesia,

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miércoles, 6 de mayo de 2015

El Amor Conyugal: Es Mero Romanticismo de un Momento?

En un seminario para mujeres, el conferencista les pregunta a todas en voz alta. Cuántas de ustedes aman a sus esposos? Y todas levantaron la mano. Luego el conferencista  vuelve a preguntar: cuándo fue la última vez  que les dijeron a sus esposos que los aman?. Algunas dijeron: hoy, otras ayer, y otras no se acordaban.

Entonces el conferencista les dijo: tomen sus celulares y envíenles a sus esposos un mensaje de texto que diga: ‘te amo mi amor’.  Acto seguido,  pidió a toda que cambien celular con la mujer que tenía al lado, y estas fueron las respuestas más comunes que leyeron:

- Quién eres?

- Oye, mujer, estás enferma?

- Yo también te amo.

- Y ahora qué pasa: volviste a chocar el carro?

- No entiendo a qué te refieres!

- Qué has hecho ahora?

- ?!

- No le des mucha vuelta al asunto, y dime, cuánto es lo que necesitas?

- Estoy soñando?

- Si no me dices a quién iba dirigido este texto, alguien va a morir hoy…

- Pensé que nos habíamos puesto de acuerdo en el hecho de no beber de día.

- Tu madre se muda a vivir con nosotros, no es verdad?

Realmente, llama la atención que la palabra amor sea tan poco frecuente en el diálogo y en la relación de esposos. Hay un motivo: parecería que el amor es solo romanticismo en el período del noviazgo porque en cuanto los novios llegan al matrimonio, por razón del contrato (civil o eclesiástico), la relación conyugal se reduce a derechos y deberes de la pareja. Históricamente, en el siglo XII un Sumo Pontífice hizo borrar de la literatura jurídica sobre el matrimonio el término amor.

Con el Concilio Vaticano II se logró recuperar en el ambiente teológico, sobre todo, la palabra amor; el Papa Juan Pablo II llegó a designar el matrimonio como ‘el sacramento del amor’; un escritor alemán dijo que “el amor es el fundamento del matrimonio”; y un ilustre cardenal de la iglesia católica defendió con éxito en el Tribunal de la Rota Romana una causa de nulidad matrimonial apoyándose en el argumento de la no existencia del amor conyugal al momento de celebrar la boda.

Es un vacío que existe a nivel teológico, jurídico, pedagógico, pastoral, dentro de nuestra iglesia. Un distinguido psiquiatra español –Enrique Rojas- en su libro El amor inteligente, afirma que el hombre es un ‘analfabeta sentimental’; “a mí me decían de pequeño, escribe este autor, aquello de que los hombres no lloran y que hay que ser fuerte y aprender a guardarse los sentimientos, porque lo contrario era cosa de chicas”.

Juan Pablo II, en su primera encíclica Redemptor hominis (1.979) escribió que “el hombre no puede vivir sin amar; su vida permanece incomprensible, sin sentido, si no experimenta el amor, si no ama, si no es amado”. La razón es muy sencilla: creado a imagen de Dios que es Amor, el ser humano fue creado para amar. Refiriéndose a la vida de pareja, el amor forma parte de un trinomio: amor, sexo, unidad. Pablo VI en la Humanae vitae se refirió al amor conyugal y le señaló estas cuatro características: es un amor plenamente humano,  total, fiel y exclusivo, fecundo.

Los enamorados suelen decirse una gran verdad entre sí: ’hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana’; sin embargo, llegando al matrimonio parece que se cansan de expresarse el amor. Un signo de nuestro tiempo, que se revela entre los jóvenes particularmente, es que solo saben conjugar el verbo ‘amar’ en presente. Se amarán mañana también?. Está por ver…. Sin duda que aquí radica el problema mayor de las parejas de nuestro tiempo:

En este tema del amor, los padres de familia tienen una gran responsabilidad: su experiencia de vida, su ejemplo y testimonio, es la mejor escuela para sus hijos; éstos aprenden cómo se vive el amor de pareja viendo a sus padres amarse. Lo demuestra la historia de nuestros días: los hijos de parejas divididas, divorciadas, separadas, siguen por el mismo camino en el futuro. Incluso, ya de adolescentes no ven claro su porvenir, no le encuentran sentido a vivir en pareja.

El amor, por ser participación del amor de Dios, es DON y es también TAREA. Como Don, debemos saber valorarlo; como Tarea, debemos vivirlo humana y cristianamente.

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miércoles, 29 de abril de 2015

¡Solo Tres Meses Hasta La Boda!

Quedan más o menos tres meses hasta la boda y las preparaciones ya están bien en proceso. De hecho, justo el otro día Juan publicó en Facebook que habíamos alcanzado el hito de “cien días hasta la boda” y mi mamá me contó más tarde que cuando ella la vio casi entró en un pánico pensando en todo lo que hay que hacer todavía. A pesar de la locura del horario actual de Juan y yo en cuanto a trabajo y estudio, hemos logrado hacer algunas cosas desde nuestro último blog. Después de elegir las lecturas, pudimos hacer algunas decisiones de la música. Queremos tener música un tanto más tradicional, con “Oh Dios, sé mi visión” para la canción del ofertorio y un hermoso preludio de Ave María. Estoy todavía considerando tener partes de la Misa en latín. Puede ser una manera bonita de reflejar la iglesia universal ya que vamos a tener representados dos grupos idiomáticos.

En adición a las preparaciones de boda, hemos también entrado en un tiempo de preparación de matrimonio más intenso. El lunes pasado, tuvimos nuestra primera reunión con Juan y Carmen, el matrimonio monitor que va a trabajar con nosotros en el programa de preparación de matrimonio del arzobispado de Santiago. Estuvimos un poco nerviosos, por no saber qué esperar, y con un poco de aprehensión en cuanto a compartir detalles personales con desconocidos, ya que el programa es diseñado para cubrir temas sensibles, para asegurar que los novios han pensado y enfrentado a algunos de los temas más polémicos del matrimonio.

Nuestra primera sesión empezó con un poco de aventura y por aventura, quiero decir que nos perdimos completamente. Salimos para la reunión desde la universidad, después de estar todo el día trabajando (habíamos estado fuera de nuestros departamentos ya para 12 horas fijas). La casa de nuestro matrimonio monitor estaba bastante lejos de la universidad y no estuvimos seguros de cómo llegar. Solo teníamos una idea general de la ruta y los nombres de algunas calles, así planeamos llegar a la última parada del metro, de allí tomar un bus, y usar google maps para confirmar nuestra trayectoria. Fue un buen plan hasta que se murieron los dos celulares en el metro. Luego, no pudimos encontrar la parada de bus que no estaba donde pensábamos que iba a estar. Empezamos a caminar unas calles que sabíamos que eventualmente nos llevaría a la dirección correcta, con la esperanza de tomar un taxi cuando pasó.

Pero no pasó ningún taxi.

Al final caminamos/corrimos más o menos 3 km en una calle residencial (estaba llevando tacones además) y por suerte llegamos solo diez minutos atrasados, lo cual, por estándares chilenos, fue casi temprano.

Tocamos el timbre, sin saber que esperar y también un poco autoconsciente con respecto a nuestra apariencia un tanto desordenada después de tanto correr en ropa de trabajo. Carmen y Juan contestaron la puerta y amablemente nos dieron bienvenida. Empezamos con presentaciones y a Juan y yo nos gustó averiguar que son del movimiento Schoenstatt (un movimiento católico de sacerdotes, religiosos, matrimonios, y  hombres y mujeres solteros) con lo cual Juan y yo habíamos estado involucrado desde el año pasado.

Empezamos la sesión con una oración y Juan y Carmen nos invitaros a hablar sobre las actividades del libro de preparación matrimonial que habíamos preparado la semana antes. Aunque, como dije, entramos en la reunión con bastante aprensión, fue muy rico hablar sobre las actividades con ellos. Fueron muy atentos a lo que dijimos y compartieron sus propias experiencias con respecto a lo que nosotros estamos viviendo. Específicamente, nos dimos cuenta mientras leíamos el capítulo del libro que necesitamos manejar mejor el estrés provocado por nuestros horarios difíciles. Entre las clases que enseño y mi tesis, y el semestre difícil de Juan, hemos estado con frecuencia trabajando hasta las once por la noche, solo para despertarnos temprano el día siguiente. Ha sido tan loco que es suficientemente difícil encontrar tiempo para cocinar y lavar la ropa, y aún más difícil pasar tiempo juntos sin que el trabajo nos distraiga.

Cuando explicamos nuestra situación a Carmen y Juan, ellos nos recordaron que estos tiempos más difíciles o estresantes vendrán en ciclos durante nuestra vida, así es importante que cuando llegan, encontramos equilibrio entre nuestra relación y trabajo de una manera en que los dos podamos estar de acuerdo, enfoquemos en ayudarnos el uno al otro, y que no dejamos que el estrés cree discusiones.

Mientras Juan y yo lo hablamos más tarde, decidimos que necesitamos hacer una prioridad de tener una cita semanal, fuera de nuestros departamentos, y preferiblemente fuera del barrio donde vivimos. Aunque hemos preferido pasar nuestras citas viendo una película o cocinando juntos en uno de nuestros departamentos, mayormente para no gastar dinero y también porque vivimos en el centro de la cuidad así que el exterior está un tanto contaminado y ruidoso y no muy relajante. El problema es que nosotros estudiamos en nuestros departamentos, y yo hago la mayoría de mis planificaciones de enseñanza allí también. Nuestros departamentos efectivamente son nuestras oficinas y por lo tanto, es muy importante que nosotros salgamos, aun si solo para dar un paseo en el parque.

Nos sentimos muy bien al haber hecho una resolución para nosotros que creo que tendrá un impacto muy positivo en nuestra relación. Después de esta primera sesión, estuvimos emocionados para las próximas sesiones, las cuales involucrarán temas como el dinero, el planeamiento familiar y la sexualidad, la familia de origen, y otros temas importantes.

Si tienen un programa parecido en su diócesis y se sienten nerviosos o aprensivos al respecto, no se preocupen. Van a ganar mucho de la experiencia y aprender tanto de las áreas de su relación donde Dios te está pidiendo que mejoran como pareja.

Pero un consejo: Averiguen bien de antemano la ubicación de la reunión.

miércoles, 22 de abril de 2015

La Vocación al Matrimonio Implica un Proceso

De Jesús de Nazareth nos dice el Evangelista S. Lucas que “crecía en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres” (Lc. 2,52). Otro tanto hay que decir del hombre y de la mujer, como individuos, como pareja y como familia. El Beato Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica post-sinodal Familiaris Consortio escribió: “el hombre es un ser histórico que se construye día a día con sus numerosas opciones inteligentes y libres; por esto, el hombre conoce, ama y realiza el bien según etapas de crecimiento y desarrollo” (n. 34).

También la vocación al matrimonio experimenta un proceso de evolución y desarrollo. Al matrimonio no se llega automáticamente, de sorpresa; la misma Familiaris Consortio alude a unas etapas: en la infancia el ejemplo de vida de los padres es una primera pista de orientación; la juventud constituye una segunda etapa cuando en el joven y en la joven salta la chispa de la atracción sexual; una tercera etapa es el momento del noviazgo.

Dentro de esta tercera etapa los psicólogos, pedagogos y pastoralistas han señalado cinco pasos progresivos a realizar:

-      El primer paso es el ENAMORAMIENTO; es el momento del encanto recíproco que siente cada uno por el otro: una simple mirada, llena de fuego puede suscitar la llamarada del amor. Pero el mero enamoramiento no es suficiente para decidir ya la celebración del matrimonio.

-      Al enamoramiento sigue la ELECCIÓN DEL OTRO(A) en vista a formar pareja humana; en este segundo paso deberán tener en cuenta muchos factores para garantizar una elección acertada: carácter, edad, nivel cultural, raza, religión, hobby, profesión, sentido de responsabilidad, etc. Se trata de hacer una elección libre e inteligente. Un psicólogo español ha escrito que “corazón y cabeza son la clave para construir una pareja feliz”.

-      A una elección bien acertada sigue EL COMPROMISO MUTUO mediante el cual cada uno dice al otro “te elijo para ser mi esposa(o) porque quiero vivir para ti”. Una canción muy conocida explica en qué consiste el amor verdadero: “amar es entregarse, olvidándose de si, buscando lo que al otro pueda hacer feliz. Comprometerse a amar de verdad a la otra(o) como esposa(o) es decirle, como afirma un filósofo, “quiero que vivas para siempre”.

-      Al compromiso mutuo sigue un paso también muy importante: EL PROYECTO COMÚN DE VIDA DE PAREJA. En este momento la pareja comienza a pensar ya no como un YO o un TÚ, sino como un NOSOTROS: nuestro amor, nuestro hogar, nuestros hijos, nuestro futuro, nuestra vida, nuestra casa… De aquí que entre la gente se diga del viudo(a) que es un medio muerto o un medio vivo. Este ‘proyecto común’ exige formar la conciencia de ser pareja, de ser ‘una sola carne’, o sea, un auténtico nosotros’.

-      El quinto paso lo constituye el ACOGER dentro del proyecto común EL PLAN DE DIOS SOBRE LA PAREJA HUMANA. Muchas parejas han hecho esta acogida en momentos diferentes: unas desde el noviazgo, otras después de un retiro espiritual, otras después de una experiencia particular de fe cristiana. Cuál es el plan que Dios propone a la pareja humana como ideal a realizar en su vida?. Llegar a ser una verdadera comunidad de amor y de vida, llegar a ser una pequeña iglesia doméstica, un ‘icono’ de la Trinidad divina; en síntesis, ser Símbolo – Sacramento- de la alianza de Dios con su pueblo, de Cristo con la iglesia, su Esposa.

Dios propone a la pareja un proyecto ambicioso, pero posible. Él ofrece su gracia, su apoyo y compañía para realizar con acierto estos cinco pasos. La vida conyugal y familiar es un verdadero proceso de crecimiento en el amor sobre todo; con razón que los enamorados se digan entre sí “hoy te amo más que ayer, pero menos que mañana”. Esta deberá ser la consigna a realizar todas las parejas humanas y, sobre todo, las parejas cristianas.

Este amor de pareja tiene cuatro cualidades específicas, señaladas por Pablo VI en la Humanae vitae: plenamente humano, total, fiel y exclusivo, fecundo (n. 9). Maurice Blondel, un filósofo del personalismo, decía con razón del matrimonio: “los dos queriendo ser uno solo, se convirtieron en tres”, es decir, padre, madre e hijo(s). El proceso descrito culmina haciendo de la pareja–familia célula vital de la sociedad: una pareja-familia sana es augurio de una sociedad sana.

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miércoles, 15 de abril de 2015

Es Necesaria y Urgente La Pastoral Pos-Matrimonial

San Juan Pablo II en la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio (1980) dedicó la cuarta parte de esta exhortación a la ‘pastoral familiar’, y dentro de ella el numeral 69, a la pastoral pos-matrimonial; de este tipo de pastoral afirma el Papa: “el cuidado pastoral de la familia normalmente constituida significa concretamente el compromiso de todos los elementos que componen la comunidad eclesial local en ayudar a la pareja a descubrir y vivir su nueva vocación y misión. Para que la familia sea cada vez más una verdadera comunidad de amor, es necesario que sus miembros sean ayudados y formados en su responsabilidad frente a los nuevos problemas que se presentan, en el servicio recíproco, en la participación activa a la vida de familia” (n. 69).

Pero, quizás haya que cuestionar un poco los llamados ‘Cursos pre-matrimoniales’: cuánto tiempo duran? Qué temática se desarrolla en ellos? Con qué metodología se llevan a cabo? Qué participación se da a los interesados? Este cuestionamiento tiene un fundamento si nos preguntamos cuánto tiempo toman el médico, el abogado, el ingeniero, el sacerdote, para prepararse al desempeño de su profesión?

La vida matrimonial y familiar es comparable con una auténtica profesión que exige vocación y capacitación. Es frecuente escuchar la queja de esposos y padres de familia que se lamentan de que no los prepararon para afrontar las crisis conyugales y el problema de la educación de los hijos. Siendo frecuentemente tan breve el curso pre-matrimonial, se impone la necesidad de continuar la capacitación para el desempeño acertado de tan digna y meritoria vocación como es la vida matrimonial y familiar.

De aquí la urgencia de organizar la ‘pastoral pos-matrimonial’. “Esto vale sobre todo, escribe el Papa, para las familias jóvenes, las cuales, encontrándose en un contexto de nuevos valores y nuevas responsabilidades, están más expuestas, especialmente en los primeros años de matrimonio, a eventuales dificultades, como las creadas por la adaptación a la vida en común o por el nacimiento de los hijos” (FC. n. 69).

En otro tiempo el ejemplo de los padres y sus consejos ayudaron a las nuevas generaciones de esposos; hoy esto no parece posible porque la crisis de generaciones, el fenómeno del cambio, la problemática actual social, han complicado la situación; y esto porque los métodos tradicionales parecen desfasados y las nuevas generaciones dan poco crédito a lo tradicional. Ciertamente, no es fácil para los esposos y padres de familia de nuestro tiempo hacer frente a la complejidad de nuestro medio ambiente.

Cómo hacer para organizar algo práctico, sencillo y efectivo que remedie esta necesidad urgente de la pastoral pos-matrimonial?. Una primera medida será escuchar a los padres de familia para conocer los problemas más frecuentes, las necesidades más urgentes que los aquejan. A partir de este sondeo es posible ofrecer ciclos de conferencias-diálogo con expertos en la problemática familiar y conyugal para orientar a los padres de familia (El VIII Encuentro Mundial de Familias a realizarse en Philadelphia en el mes de septiembre, será una magnífica oportunidad)

Las escuelas, colegios, las parroquias, podrán organizar sesiones de asesoría matrimonial y familiar. Algo mejor estructurado son las Escuelas de padres de familia que ofrecen a los esposos un servicio periódico y sistematizado sobre temas diversos de orientación conyugal y familiar. Incluso, las universidades de psico-pedagogía, de ciencias religiosas, de educación, etc, pueden prestar un valioso servicio a este propósito.

Una cosa es muy cierta: el apoyo, la asesoría, la ayuda que se preste a las familias es una contribución muy útil a la misma sociedad. Siendo “la familia la primera escuela de las virtudes sociales”, la célula vital y fundamental de la sociedad” –como afirma el Concilio Vaticano II- trabajar por el bien de la pareja-familia es preparar la sociedad del mañana. Preocuparse seriamente por los hombres y mujeres que mañana serán los agentes de la comunidad humana es preparar un futuro mejor del que estamos viviendo.

Más que elaborar leyes para regular los desenfrenos de la actual sociedad, es necesario educar al hombre y a la mujer del futuro. Parecería que la educación que se imparte hoy es más instrucción que una auténtica formación.

La pastoral pos-matrimonial es una necesidad, una urgencia si queremos un futuro mejor. Es muy del caso preguntarnos: los padres de familia de hoy qué nietos desean tener?. Con qué modelo de sociedad soñamos para mañana?

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miércoles, 8 de abril de 2015

Una Etapa Importante en el Desarrollo del Niño...

Los padres de familia encuentran dificultad para comprender y acompañar el proceso evolutivo de sus hijos: de infante a niño, de niño a adolescente, de adolescente a joven, de joven a adulto. A veces tratan al joven como si todavía fuera un niño y el joven quiere otro trato. Es necesario que los padres de familia, y también los educadores, conozcan el camino que la persona humana va realizando desde la cuna hasta la vida adulta.

Los psicólogos, con cierta sintonía entre ellos, han intuido cuatro etapas:

-           La anomía que va desde el nacimiento hasta los cuatro años; en esta etapa el infante identifica el bien con el placer, el mal con el dolor.    

-          La heteronomía va desde los 4 hasta los 8 años; en este período prevalece la autoridad de los padres y el niño acepta fácilmente la obediencia; identifica el bien con el premio y el mal con el castigo. 

-          La socionomía es un momento especial: va desde los 8 hasta los 16-18 años; el adolescente identifica el bien con la alabanza y el mal con la censura, con la crítica. Ya no prevalece tanto la autoridad de los padres, sino el influjo del compañero, del amigo. 

-          La autonomía a partir de los 18 años. El joven ya se siente autónomo, independiente; pero, se debe advertir que esta autonomía no puede ser absoluta; siempre será relativa. El joven identifica el bien con la coherencia entre lo que piensa que es bueno y lo hace, y el mal con la incoherencia entre lo que piensa como bueno y, sin embargo, hace el mal.

La persona humana en su proceso evolutivo no llega de un salto a la autonomía; necesita superar unas etapas que lo llevan gradualmente a la plenitud; estas etapas van haciendo del ser humano una persona y lo van integrando en la comunidad humana; los mejores acompañantes en este proceso serán los padres de familia y los educadores que son conocedores de la complejidad de este camino. Muchas veces los padres de familia y los educadores, no siendo conscientes de lo que implica hacer este camino, fallan en la educación de la niñez y de la juventud.

Estas cuatro etapas son a cual más importantes. Pero hoy, por razón del clima social en que vivimos, la tercera etapa (la Socionomía) es particularmente difícil; durante las dos primeras etapas (anomía y heteronomía) los padres de familia ejercen la autoridad sobre los hijos sin ningún problema; pero al llegar a los 8 ó 10 años la autoridad paterna y materna se torna difícil porque en este momento serán los amigos, los compañeros de escuela, quienes ejercerán sobre el adolescente un influjo mayor que el de los padres. Un caso concreto: el adolescente prefiere el castigo de los padres en casa a la crítica o censura de sus compañeros o amigos. Durante esta etapa de la socionomía el influjo externo de la barra de amigos, de la escuela, de la sociedad, es más fuerte que el dominio de los padres: la moda, el deporte, el celular, las diversiones, la tv., la propaganda, etc. hacen su impacto sobre el adolescente.

En nuestro tiempo, a causa del ambiente permisivista que predomina, los padres de familia dejan hacer su pretexto de respetar la voluntad del hijo. A veces, los padres de familia dan todo a cambio de nada. Cuándo enseñarán a sus hijos a corresponder al esfuerzo, al sacrificio de los padres por satisfacer sus necesidades?

El suicidio juvenil, y ahora el suicidio infantil, tienen su raíz en este hecho de dar todo a cambio de nada y no exigir la debida correspondencia: respeto, obediencia, mejor rendimiento en el estudio, colaboración en los quehaceres de casa, etc. Cuando los padres no pueden, por razones diversas, satisfacer las exigencias del hijo, éste recurre al chantaje, a la amenaza, e incluso, recurre al suicidio, como ya ha sucedido muchas veces.

La sociedad de consumo sabe muy bien que ganándose a los adolescentes y jóvenes para hacerles consumir sus ofertas, ha asegurado la clientela para muchos años futuros; tiene la garantía de contar con muchos consumadores. El adolescente, el joven, cuya escala de valores la recibe de la sociedad de consumo con sus ‘slogans’, como adulto seguirá en esta misma línea de conducta.

El diálogo, la motivación oportuna, la promoción de valores humanos auténticos, serán la clave para mantener los padres de familia el influjo sobre sus hijos adolescentes, y contrarrestar, en alguna medida la influencia de la sociedad de consumo o el influjo negativo de amigos y compañeros.
Una advertencia para los padres: nunca dos autoridades; éste es uno de los grandes errores: uno dice una cosa y el otro dice otra. Los hijos se aprovechan de la desunión de los padres, para sacar partido a su favor; pero quisieran ver a sus padres unidos y contentos, aunque esto no les servirá para sus caprichos egoístas. Deliberar y decidir juntos es la gran receta.

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martes, 31 de marzo de 2015

Eligiendo las Lecturas

Ok. Siento que la vida se ha vuelto un poco loca este mes. Primero, hubo un poco de drama con la boda. Para los que no leyeron la última publicación, el sitio para la recepción que habíamos reservado el julio pasado se cerró en Febrero y nos dejó buscando un lugar alternativo. Por fin encontramos un sitio cuando otra pareja en el listado de espera decidió no tomar el sitio.

También, hace poco empecé mi nuevo trabajo como profesora de inglés en la Universidad de Chile. Como se pueden imaginar, planear una clase nueva como profesora de primer año ocupa mucho tiempo así que entre ello y preparando mi tesis de maestría, he estado trabajando muy tarde por las noches (y probablemente será así por el resto del semestre). Juan acaba de terminar su práctica profesional y regresó a la universidad para lo que parece que será un semestre difícil.

Pero, entre toda esta actividad surge la cuaresma llamando a la tranquilidad, crecimiento espiritual, conversión, y reflexión. Ha sido muy difícil realmente entrar en el espíritu de la cuaresma con todas estas nuevas actividades en nuestras vidas y toda la locura que las acompaña. Mientras he adherido a mi sacrificio de cuaresma, el libro que planeaba terminar, Introducción a la vida devota (el cual es fantástico por si acaso) está todavía en mi velador desde enero sin leer. Aun así, Juan y yo creemos firmemente que si algo es importante, uno siempre puede hacer tiempo para ello. En la próximas semanas vamos a intentar dar más tiempo para la fe, para nuestra novena de boda, para la misa en la catedral, y para las actividades provida en la cuales vamos a estar participando.

En toda esta locura, una cosa que sí hemos hecho como una pareja en esta cuaresma es elegir las lecturas de la boda. Sí no has planeado tu misa de boda todavía, déjame decirte que esta es una de las mejores partes de planear tu día. En verdad, estuve bastante sorprendida cuando vi cuantas opciones hay para las lecturas, los salmos, las peticiones, y las bendiciones. Es fantástico porque te da la oportunidad de reflejar tu propia vocación dentro de la vocación de matrimonio, y como Dios ha hablado a ustedes como  una pareja, y luego ver eso reflejado en las lecturas y oraciones de tu boda.

Juan y yo empezamos a pensar en las lecturas para nuestra boda cuando hicimos un retiro para preparación matrimonial en el pequeño pueblo de Marathon, WI en Julio 2014. Tuvimos que hacer el retiro requerido en este tiempo ya que sabíamos que estaríamos fuera del país hasta casi la fecha de la boda. El retiro tuvo lugar en un monasterio hermoso convertido en un centro de retiro con un bosque alrededor y un riachuelo que cruza la propiedad. Al final del primer día, decidimos leer juntos las opciones para las lecturas en el librito que nos habían entregado mi parroquia. Mientras las leíamos y orábamos con ellas, escogimos algunas de nuestras favoritas.

Desde ese día no habíamos específicamente mirado las lecturas de nuevo. Es interesante porque, creo que si hubiéramos reunido, digamos, cuatro veces para elegir las lecturas, podríamos haber elegido cuatro lecturas distintas. Cuando vimos las lecturas hace una semana antes de la Misa, decidimos rápidamente la primera lectura, la de Tobías en lo cual Tobías y su novia Sara empiezan su matrimonio con una oración pidiendo la bendición de Dios. Juan especialmente quería esta lectura, ya que la parte que describe el plan de Dios en la creación para el matrimonio y la parte con la oración para vivir juntos hasta un vejez feliz son muy significativas para él. Para el evangelio, elegimos sin mucha dificultad la lectura en la cual Jesús cita a Génesis para explicar el plan de Dios para el matrimonio. La segunda lectura era más difícil elegir. Habíamos pensado antes que usaríamos a Efesias (Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia) o Corintios (El amor es paciente, es bondadoso). Aunque las dos son lecturas muy hermosas, y muy ricas en teológica matrimonial, no estuvimos seguros de ellas. Mencioné que me había gustado la lectura de Filipenses (2:4-9), aunque no la recordaba muy bien. Mientras la leíamos juntos en silencio, pensé que esta era la lectura. Juan expresó lo mismo cuando terminó de leer y dijo, “Esta es.”

La lectura de Filipenses, mientras tal vez menos usada que las otras que estuvimos considerando, es también muy hermosa. Empieza con la exhortación de “alegrarse siempre en el Señor” y “no angustiarse por nada,” sino poner nuestra confianza en el Señor. Finalmente, se concluye con una instrucción a enfocarnos en todas las cosas verdaderas y nobles, justas y puras mientras vamos caminando en nuestras vidas de fe. Un consejo sencillo, pero profundo y a veces muy desafiante. Es como un manual práctico para vivir una vida matrimonial feliz y sana.

Redescubrir y luego elegir esta lectura para nuestra boda ha sido para mí un verdadero regalo durante el tiempo ocupado en nuestras vidas porque nos recuerda a dar prioridad a las cosas más importantes y “no angustiarnos por nada,” y una invitación de Dios a siempre confiar en él.


Así que si no has elegido tus lecturas todavía, espero que disfrutes mucho de esta maravillosa oportunidad para descubrir lo que Dios quiere decir de ustedes y a ustedes cuando empiecen su vida matrimonial. Qué se diviertan descubriendo cuales son las lecturas más significativas para ti y tu novio/a y por qué. Seguramente va a ser una de las preparaciones más importantes que harán juntos.

miércoles, 18 de marzo de 2015

Planes Para la Boda ‘Perfecta”

Hace unas semanas estaba hablando sobre planes de boda con una amiga de la universidad (que también va a ser una madrina de la boda). Ella se casó con su esposo el septiembre pasado, así que pensé que como ya había pasado por el proceso si misma, me podría dar un buen consejo al respecto.

Cuando la pregunté, entonces, que sería este consejo, no vacilo ni un momento y me dijo, “No te preocupes por hacer que todo sea perfecto. No todo va a ir según tu plan, pero recuerda que lo más importante es que te vas a casar. Es lo único que te va a importar el día de tu boda.” Es buen consejo, y uno en que he pensado mucho hace poco.

Justo este fin de semana pasado, mi mamá me llamó para decirme que había escuchado de su amiga que vio en Facebook que el sitio donde íbamos a tener la recepción de boda se va a cerrar. Nos tomó completamente por sorpresa, ya que no habíamos recibido ninguna advertencia sobre esto del lugar de recepción. Después de confirmar la noticia, tuvimos que intentar encontrar un nuevo sitio, solo cinco meses antes de la boda. Vamos a casarnos en julio así que esto no es una tarea fácil. La mayoría de los lugares para recepciones ya han sido reservados desde hace meses.

Como puedes imaginar, esto nos molestó bastante, especialmente porque habíamos específicamente planeado una boda matinal con la idea de que la recepción tendría luz natural y una vista maravillosa de los jardines justo afuera de las ventanas de nuestro (ya no existente) lugar de recepción. A Juan y yo nos gustan mucho las actividades al aire libre, tales como correr afuera, pasar en bicicleta, y excursionismo, y nosotros dos nos sentimos muy cerca a Dios cuando apreciamos Su hermosa creación, así que queríamos incorporar esto en la recepción. Encontramos el lugar “perfecto” con hermosos jardines justo fuera del comedor para que los invitados pudieran pasar en ellos a su gusto, y durante toda la recepción el lugar sería iluminado por luz natural. Habría sido ‘perfecto,’ pero ahora esta cerrado.

El día después de enterarnos de esto, Juan llegó al instituto de lenguaje donde apenas terminó su trabajo. Allá en Wisconsin, mis padres estaban llamando literalmente todos los lugares de recepción en que podrían pensar, sin mucha suerte, y mientras que yo ensenaba, Juan estaba investigando sitios de recepción que podríamos llamar más tarde. Cuando se terminó mi trabajo estaba muy estresada. En este punto no habíamos encontrado un sitio alternativo.

En el metro de regreso a casa, hablamos de como queríamos proceder ahora que la recepción perfecta que habíamos planeado se fue. Juan no parecía para nada tan estresado como yo, y me dijo que lo íbamos a solucionar. Me molestó un poco que Juan parecía tranquilo con la situación, así que intenté explicarle lo terrible que era. Juan solo me dijo, “Honestamente, solo quiero casarme contigo. La misa y los votos son los más importantes. Esto es el matrimonio. Para la recepción, vamos a encontrar una solución. Algo vamos a encontrar.”

En este momento me dí cuenta de que, en todo este drama, posiblemente había perdido de  vista lo que es más importante. Juan y yo nos vamos a casar. Esto es lo que hará al día perfecto para nosotros, sin importar lo que pasara. Al final de ese día, Juan y yo vamos a ser una nueva familia y una nueva expresión del amor de Dios en este mundo. Podemos empezar nuestra loca y maravillosa aventura, nuestra búsqueda de la santidad de toda la vida. Esto es hermoso y esto es perfecto.

Entonces para la cuaresma de este año, voy a soltar la idea de mi recepción “perfecta,” y voy a pasar el tiempo planeando la misa con Juan, eligiendo las lecturas y la música, escribiendo las peticiones, y asistiendo clases de preparación de matrimonio aquí en Santiago. Voy a ser agradecida por la bondad de Dios, por mi fé católica, mi novio increíble, mis padres a los cuales nos importan tanto a Juan y yo, y nuestra boda, en vez de pasar un fin de semana completo buscando nuevos sitios para la recepción que pensaban que nos gustarían.


En cuanto al lugar de recepción, algo vamos a encontrar.

martes, 10 de marzo de 2015

¡Quedan Solo Seis Meses!

¡Quedan solo seis meses hasta que Juan y yo nos casemos! Todos nos dicen que el tiempo hasta la boda pasará rápido y tengo que decir que espero que así sea. Estamos preparándonos con emoción y contando los meses hasta la boda con una novena de rosario el 18 de cada mes, nuestro aniversario de conocernos y lo que pronto será nuestra aniversario de boda (en Julio).

En medio de toda esta anticipación, pasamos un hito importante hace un par de semanas. En Chile, es tradicional tener una bendición de argollas que marca el comienzo del periodo de preparación formal para el sacramento. Esto pasa varios meses antes del matrimonio católico y con esta ceremonia empieza el noviazgo, la preparación sacramental y la oración intensificada que lo acompaña. Durante este tiempo, las argollas bendecidas se llevan en la mano derecha como símbolo del noviazgo.

Así, de acuerdo con la tradición, Padre José, el sacerdote de nuestra parroquia en Santiago, bendijo las argollas en una ceremonia que celebramos juntos con la familia de Juan.  Esto lo hizo aún más especial ya que casi todos los parientes de Juan no van a poder ir a la boda.

La ceremonia empezó con una oración y una lectura del Evangelio según San Juan que habíamos escogido de antemano (‘no hay amor más grande que dar la vida por sus amigos’). El Padre nos dio una pequeña reflexión en sobre la lectura y el sacramento del matrimonio y luego bendijo las argollas con agua bendita y Juan y yo dijimos algunas palabras mientras Juan me puso mi argolla y yo le puse la suya.  Luego Padre nos guió en el Padre Nuestro, la Ave María, y la Oración de Paz de San Francisco, la oración favorita de Juan y yo que elegimos para la ocasión. Finalmente, nos bendijo a nosotros y nuestro tiempo de noviazgo.

Ahora oficialmente hemos empezado nuestra preparación inmediata para el sacramento. Pero ¿cómo se prepara uno para un don tan grande? ¿Cómo se prepara uno para ser un signo vivo del amor de Dios, tan inmenso, eterno, fiel, y que da vida?  Durante la bendición de argollas, Padre José nos pasó algunos consejos que el Papa Francisco dio a los novios durante su celebración del día de San Valentín el año pasado. Nos aconsejó que desarrollaremos el hábito de siempre decir gracias por los sacrificios que hace el otro, siempre pedir perdón cuando sea necesario, siempre pedir permiso antes de actuar, y siempre estar agradecido por el don del otro. Además nos aconsejó que recemos para y con el otro con frecuencia.

Estos consejos tan sencillos y sabios nos recordaron que, además de la oración, una de las preparaciones más importantes que podemos hacer es habituarnos a hacer todos los sacrificios y gestos que frecuentemente ni siquiera se notan pero que son muy importantes. Me hizo pensar en cómo usar este tiempo de preparación para hacerme una persona más amorosa y generosa y menos egoísta. Una de las primeras cosas que me llegó a la mente fue la condición de mi departamento.

Confesión: Aunque soy muy buena para recordar fechas y manejar mi horario de trabajo y escuela con sus cambios frecuentes, en cuanto a los objetos físicos, no soy, digamos, la persona más organizada del mundo. Durante el semestre, mis libros de la biblioteca y los artículos académicos tienden a tomar residencia en pilas en la mesa y las sillas de mi departamento, y puedo dejar pasar una cantidad de tiempo lamentable sin poner mi ropa limpia en su lugar en el armario y los  muebles.

Juan, por el otro lado, es una persona muy organizada. Su ropa siempre queda perfectamente doblada, su piso limpio, y losa lavada. Y yo sé que él es menos estresado y en general más feliz en un espacio organizado. Al saber eso y pensar en las palabras de Padre José, decidí hacer un esfuerzo para hacerme en el hábito de ser más organizada como un acto de amor para mi Juan, para que cuando empecemos nuestra vida juntos en Julio, se pueda sentir más relajado y feliz en nuestro hogar compartido.

Así el fin de semana pasado, Juan vino a mi departamento y me ayudó a realizar una organización preliminar. Resultó ser muy divertido hacer la tarea juntos y me sentí bien deshacerme de los papeles que ya no necesitaba y ordenar mis libros y mi closet. Mi trabajo por ahora en adelante es, con la gracia de Dios, mantenerlo así porque amo a Juan y porque son estos pequeños actos de amor que creo que harán a nuestro matrimonio más sano y feliz.

Nos quedan solo seis meses hasta casarnos y estamos emocionados para compartir nuestras experiencias con ustedes durante este tiempo tan importante en nuestras vidas.  Por favor recen por nosotros. Rezaremos por ustedes.