miércoles, 3 de febrero de 2016

La Indiferencia entre los esposos

Cuenta un esposo: mi esposa convive conmigo en un reservado silencio, un silencio del cual yo me siento culpable, Compartiendo el mismo techo, me volví radicalmente indiferente hacia ella, con actitudes en las que me he implicado personalmente en nuestra relación. Me he comportado como un extraño que decía quererla, aunque la tratara como objeto. En la hondura de mi intimidad, bien sé que mi esposa no me ha sido realmente indiferente; mi actitud ha sido más bien fingida, simulada. Ahora me pregunto: cómo puede alguien sentirse indiferente ante la persona a la que supuestamente quiere?.

Me doy cuenta de que cometimos el error de los que viven un corto noviazgo sin tiempo para conocerse mejor, y en este limitado espacio se ve solo lo valioso en el otro, mientras permanecen ciegos a sus defectos que, como cualquier ser humano tiene, y que en los primeros años de vida conyugal empiezan a emerger y a ponerse de manifiesto. Creíamos que estar enamorados era suficiente para consentir a la celebración del matrimonio

Son varios los factores que pueden generar esta situación de indiferencia: un primer factor es creer que el amor es algo mágico… No. El amor humano, máxime el amor conyugal, es algo muy personal que surge del fondo del corazón de cada uno de los enamorados; es un amor que exige ser cultivado como una planta delicada, porque el amor que no crece, decrece y muere. El amor conyugal no es tan simple como se lo imaginan; los psicólogos hablan de los tres ingredientes del amor conyugal: pasión por parte del varón, afecto por parte de la mujer y el compromiso por parte de ambos; es lo que llaman la "triangularidad del amor.

Dentro de los factores sociológicos, sugeridos por G. Pastor, sociólogo español, están la edad, la religión, la cultura, el carácter, la raza, los hobys…, caracteres estos que auguran una buena amalgama en la vida de pareja. Ya la S. Escritura alude al “llegar a ser una sola carne”; tres verbos en futuro pone de presente el Génesis: el varón dejará a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y se harán los dos una sola carne”. Refiriéndose a esta amalgama del ‘una sola carne’, S. Juan Crisóstomo la compara con la mezcla de aceite y perfume; y Sto., Tomás de Aquino la identifica con la licuefacción de dos lingotes de oro en el crisol.

La vida conyugal es un proceso que se inicia con el enamoramiento, la elección del otro(a), el compromiso mutuo y el proyecto común; se trata de un proyecto en que unen los pareceres de ambos, junto con la visión que cada uno tiene de la vida futura que añoran, para caminar en la misma dirección. De aquí que los esposos deben vivir el tiempo con visión de futuro en el presente de cada día; es un error mayúsculo quedarse anclados en el pasado, añorando las cosa pasadas y guardando recuerdos ingratos; a nadie le agrada que le estén recordando un pasado negativo.

 
La vida conyugal se teje diariamente con mil detalles, tal vez sencillos pero efectivos para construir una relación auténtica de personas humanas y de cónyuges: el saludo, la sonrisa, el abrazo, un servicio, una caricia, un beso, el buen humor, traerle a ella un ramo de flores, recordar la fecha del cumpleaños, de la boda, admirar el cambio de peinado de ella, el estrén de vestido, etc. En cuestión de detalles los varones somos escasos, tacaños; las mujeres son más dadas al detalle. A veces la falta de un detalle puede ser considerada como indiferencia.

Si los cónyuges en el matrimonio, mutua y recíprocamente no contribuyen a reconocer e incrementar el valor que hay en el otro(a) y en sí mismo, ninguno de los dos puede crecer. Por esta razón, sin la comunicación, el matrimonio no puede caminar hacia adelante en la realización del proyecto común de pareja.

A propósito de ‘comunicación’, es importante tener presente los factores que bloquean la comunicación entre esposos: sean las expresiones verbales, como también las no verbales que damos con simples gestos. De verdad que la indiferencia termina siendo un asesino silencioso de la vida conyugal; la indiferencia lleva a la rutina en la vida matrimonial y ésta a perder el sentido auténtico de un buen matrimonio, de un matrimonio feliz.
 
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miércoles, 27 de enero de 2016

Los Padres de Familia son Sal y Luz del Mundo

Definitivamente una de las grandes profesiones que tiene una alta cuota de responsabilidad y sacrificio en la sociedad es la de ser Padres e Familia. Este trabajo o vocación  que se hace sin recibir cheque semanal, este amor que se da a veces sin recibir lo mismo como respuesta de parte de los hijos tiene dos ingredientes que el Evangelio de Mateo en palabras de Jesús nos lo recuerda hoy: Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo.

Ustedes padres son sal y la luz de sus hijos en la medida en que a cada enseñanza, a cada consejo, a cada llamado de atención, a cada plática siempre exista un sabor especial y una luz propia  que si hijo pueda identificar y diferenciar de los demás sabores y luces que a su alrededor el mundo le ofrece. Por eso ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo, porque son los únicos que desde el nacimiento de sus hijos pueden hacer que ellos sean útiles, responsables, sensibles con el hermano necesitado, solidarios y comprometidos con las obras sociales, integrantes de algún movimiento o grupo que en su parroquia exista, dedicados a sus estudios y respetuosos de las normas que se lleven en la casa. Es decir, su hijo es lo que usted le ha enseñado en el transcurso de su vida, su hijo es lo que ha visto en usted como padre de familia, su hijo es el reflejo de su personalidad, su hijo actúa de acuerdo a como usted es en la casa.
Es verdad que afuera del hogar, los hijos aprenden muchas cosas buenas y desafortunadamente  poco productivas para ellos, pero la primera enseñanaza es la que   prevalece en ellos, ya que actúa como un  juez interior que desde lo profundo de sus corazones les ayudarán a decidir entre lo bueno y lo malo (en algunos casos muchos hijos son alcohólicos o adictos porque vieron estos ejemplos en sus propas casas)
Padres, recuerden que Jesus nos dice hoy si la sal pierde sus propiedades o la luz no ilumina, no sirven para nada; entonces si los padres no cumplen sus funciones como sal y luz de sus hijos, sirven para algo?, usted como padre de familia es sal y luz de sus hijos?
No es fácil ser padres, no es facil educar, no es fácil entender al otro, creo que la única manera de poder hacer esto fácil y motivante es recordar siempre que sus hijos son el resultado del amor, son el milagro de la vida bendecido por  Dios, son  la continuidad de su sangre o raza, son  la comtemplación del misterio de la vida.
Padres, es el momento de fortalecer las acciones buenas que hacen que su familia tenga un sabor especial y luz propia. Si no ha comenzado, es el momento para hacerlo.    
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miércoles, 20 de enero de 2016

Catequesis para las familias en el Año de la Misericordia

El 8 de diciembre de 2015, el Papa Francisco, abrió la Puerta Santa en la Basílica de San Pedro, en el quincuagésimo aniversario de la conclusión del Concilio Ecuménico Vaticano II, dando apertura al Año Extraordinario de la Misericordia. Jubileo que concluirá el 20 de noviembre de 2016, en la solemnidad litúrgica de Jesucristo Rey del Universo; tiempo propicio para que la Iglesia haga más fuerte y eficaz el testimonio de los creyentes.

“Misericordia: es la ley fundamental que habita en el corazón de cada persona cuando mira con ojos sinceros al hermano que encuentra en el camino de la vida”, fueron las palabras que el Santo Padre utilizó en la Bula de convocatoria del 11 de abril en Roma, para ilustrar el tema central del jubileo, a la luz de la Palabra del Señor: «Sed misericordiosos como el Padre» (cf. Lc 6, 36).

Desde los lineamientos pastorales y las actividades propuestas por el Pontificio Consejo para la Nueva Evangelización, Dicasterio encargado por el Papa Francisco en animar este Jubileo, presentamos un ciclo de doce Catequesis, bajo el tema: “La Familia, Centro de Amor y Misericordia”. Una invitación para que la Comunidad Hispana, en sus hogares y parroquias, realicen a través de la formación doctrinal y la acción pastoral, obras concretas de misericordia durante este año jubilar.

A partir del 1 de Diciembre y mes a mes, podrá adquirir esta catequesis en nuestra página web: www.iglesiasdomesticas.com

Lo invitamos para que sea parte de esta ruta catequética, haciendo eco de la Palabra de Dios y convirtiendo a su familia en Centro de Amor y Misericordia.

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viernes, 15 de enero de 2016

¡Feliz Año Nuevo!

¡Feliz año nuevo! Con el inicio del año 2016 estamos también terminando nuestro blog. La oportunidad de escribirlo ha sido verdaderamente una bendición y llena de alegría. Reflejar todos los meses en cómo Dios está trabajando en nuestras vidas y llamándonos a crecer ha sido un ejercicio maravilloso y es una actividad que creo que continuaremos en nuestro diario matrimonial.

Este año ha sido sin duda uno de los más desafiantes, memorables y bendecidos de nuestras vidas. Empezamos el año con nuestra bendición de argollas, algunos desastres con el planeamiento de nuestra boda, entramos en el movimiento Schoenstatt, viajamos a los Estados Unidos, nos casamos, nos mudamos a nuestro nuevo departamento aquí en Santiago, pasamos por momentos muy difíciles incluyendo el fallecimiento de mi abuelo una semana antes de la boda, todo mientras Juan ha estado terminando sus últimos semestres en la universidad y yo he estado intentando terminar mi tesis y trabajar como instructora del inglés universitaria.

Finalmente, tuvimos la alegría de celebrar nuestra primera Navidad como pareja casada y luego girar nuestra vista a 2016. Yo soy una persona a que le gusta hacer las resoluciones del año nuevo, y este año quería involucrar a mi esposo también, así que Juan y yo nos pusimos a pensar en algunas maneras de mejorar y hacer más fuerte nuestro matrimonio durante este año 2016. Al final decidimos en tres resoluciones.

La primera cosa que hemos propuesto para nosotros es tomar el tiempo cada mes para hacer alguna actividad juntos afuera, como trekking por ejemplo, para disfrutar de la maravillosa creación de Dios juntos. Actividades como estas siempre nos hacen sentir más cercano el uno al otro, y más cercano a Dios.

Segundo, hemos propuesto pasar más tiempo con amigos. Vamos a hacer algo todos los meses con amigos aquí en Santiago, y dedicar más tiempo a hablar con familia y amigos en Skype.

Finalmente, vamos a intentar a vivir lo que la iglesia nos ha propuesto para este año, una celebración de la misericordia de Dios. La USCCB nos ha dado unas ideas de cómo celebrar este jubileo todos los meses, incluyendo un peregrinaje a la puerta santa de tu diócesis (la nuestra queda convenientemente a dos paradas del metro) y otras maneras de reflexionar y manifestar la misericordia de Dios de manera especial este año. Creo que la celebración del jubileo va a ser una manera maravillosa de asegurar que priorizamos nuestra fe este año, para ser la familia cristiana fuerte que el mundo tanto necesita.

¡Muchas gracias a todos nuestros hermanos y hermanas en Cristo que han leído nuestro blog y que nos han recordado en sus oraciones este año! Estamos muy agradecidos.

Estos últimos seis meses de matrimonio han sido perfectamente maravillosos. Aunque pueda sonar raro decir después de solo cinco meses, siento que ser la esposa de Juan siente tan natural que es extraño pensar que hubo un tiempo en que no estábamos casados. Estoy muy emocionada para todo que el futura nos llevará.

Y finalmente: ¡Feliz Año Nuevo de nuestra familia a la tuya! ¡Que Dios les bendiga todos y todas abundantemente con su gracia este año y siempre!

miércoles, 13 de enero de 2016

Usted abraza a su pareja?

Cuando un hombre y una mujer comienzan su relación de noviazgo, una de las grandes manifestaciones que juntos se expresan es a través del abrazo. Esta manera de demostrar el amor que empieza a fortalecerse entre ellos, se ve reflejada cuando: caminan tomados de la mano o abrazados; en los momentos de alegría o tristeza siempre existe el abrazo; al saludarse o despedirse el abrazo es el invitado esencial; en las celebraciones especiales, el abrazo es el mejor regalo que le puedes dar a tu pareja; en fin… en la relación de noviazgo, el protagonista es el abrazo.   Pero, qué pasa cuando las  parejas, después de haber tomado la decisión de casarse y de que haya transcurrido algún tiempo, comienzan a perder esta linda manifestación de cariño y amor? Por qué el abrazo pierde su papel protagónico entre los esposos? Por qué ya no nos abrazamos como antes o no nos tomamos de la mano?   Me da vergüenza abrazar a mi pareja?

El abrazo, también llamado forma de expresar los sentimientos más allá de las palabras,  es tan importante para el ser humano, que puede curar cualquier enfermedad o mejorar el bienestar emocional  en la persona o en la pareja. Algunos estudios detallan que las parejas, después de recibir un abrazo, su cuerpo libera una hormona que genera bienestar en las personas llamada oxitocina, enviándole al cerebro sensaciones de comodidad y vinculación innata, por lo que éste actúa como si todo fluyera muy bien; lo cual evita que la pareja sienta necesidad de buscar a alguien más. Por ello, presentamos cinco recomendaciones muy sencillas que usted puede tomar para fortalecer o comenzar a reavivar esta manifestación de cariño y amor con su pareja:

1.      Cuando se despierte en la mañana, abrace inmediatamente a su pareja saludándola y deseándole un feliz día.

2.       Haga suyo el propósito de caminar juntos tomados de la mano.

3.      Acostumbre a saludar o despedirse de su pareja siempre con un abrazo.

4.      Cuando se genere alguna discusión, no olvide que la mejor manera de reconciliarse es a través de un abrazo  

5.      Ore con su pareja o familia tomados de la mano.    

 

No es tarde, estamos a tiempo para revivir esta linda manifestación de amor que no cuesta nada y dice más que mil palabras.
 
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miércoles, 6 de enero de 2016

Por qué trabajar en Pastoral Familiar?

Responder a esta pregunta,  nos llena de mucha alegría, ya que somos muy bendecidos por Dios; no solamente  en laborar en la Diócesis de Raleigh como pareja para la oficina del Ministerio Hispano, sino que ha sido una vocación que se sembró desde el año  2000 en Colombia (país de origen) cuando desde nuestra relación de novios, pensábamos en la proyección de proyectos y actividades que pudieran fortalecer el matrimonio y la vida familiar. Los primeros cinco años que duró nuestro noviazgo, las metas personales como terminar los estudios universitarios en filosofía, teología, formación pastoral y abogacía, junto con las misiones parroquiales  a las cuales servíamos  como voluntarios, nos brindaron un buen curso pre-matrimonial, el cual dio como resultado el expresarnos mutuamente: “Sí, Acepto”, el 16 de julio de 2005.

Año después, por motivos laborales y compromisos adquiridos, tuvimos que afrontar una separación que duró dos años; tiempo en el cual las alegrías y tristezas llegaron a nuestro matrimonio. Afortunadamente en el verano del 2008, en la ciudad de Grand Rapids-MI, nos reencontramos y tomamos decisiones trascendentales para nuestra vida, dejando a un lado las aspiraciones y comodidades laborales y comenzar “desde abajo”; construir y proyectar nuestra vocación de servicio en tierra extranjera, teniendo como base la familia. Fueron más de tres años de compartir, escuchar, aprender de las familias hispanas con las que teníamos contacto. Gracias a ello y a las parroquias que nos permitieron brindar el primer fruto de esta decisión: una Escuela de Padres de Familia, entendimos que Dios nos tenía un propósito en nuestra vida como pareja.

A finales del año 2011 llegamos a la Diócesis de Raleigh, con los objetivos puestos en aportar nuestro “granito de arena” en el trabajo con la comunidad hispana. Hoy, y gracias al apoyo recibido por Nuestro Obispo Michael F. Burbidge, Pastor de la Diócesis, hemos implementado proyectos como: Curso Pre-Matrimonial: “Sí, Acepto”, Encuentro de Parejas: “Felicidad, la Gran Cosecha en el Matrimonio”, Escuela de Padres de Familia: “Fortaleciendo la Familia desde la Parroquia” y el Programa de Educación Sexual para Padres de Familia (más información en nuestra página www.iglesiasdomesticas.com ). Hacemos parte del equipo de parejas que colaboran en la página web: www.portumatrimonio.org y en la Asociación Nacional Católica de Ministerios de Vida Familiar para la Comunidad Hispana (NACFLM por sus siglas en Inglés)  

No ha sido fácil. Todavía continuamos en el proceso de adaptación; no solamente a la cultura angloamericana, sino también a las diversas formas y maneras de expresión que enriquecen la cultura hispana. Extrañar la familia, sentirnos indefensos;  aceptados por un determinado número de personas  que creen en nuestra raza, en ocasiones hacen flaquear nuestra vocación de servicio como se debe entender el Sacramento del Matrimonio y lo afirma la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio en el Numeral 65. Pero, cuando tienes claro que nuestra perspectiva es el “Encuentro con el otro”, que está en la “Periferia Existencial” y te apoyas de la oración y vivencia sacramental y comunitaria de nuestra fe, tiene sentido esto; vale la pena pensar que no todo debe ser tener y comprar, sino dar sin importar el color de la bandera.

Estimadas Familias, los invitamos para que acrecentamos nuestra opción desde el hogar por la familia o la “Iglesia Doméstica”; busquemos desde la Parroquia, la manera de crear o fortalecer grupos conformados por parejas que deseen compartir la Palabra de Dios y profundizar documentos y reflexiones que Asociaciones y Movimientos de vida Familiar elaboran.
Les aseguramos, que vale la pena trabajar por la base  fundamental de la historia humana: la Familia.

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miércoles, 30 de diciembre de 2015

Tu Familia le da gracias a Dios?


Hay un encuentro bastante interesante entre Jesús y los diez leprosos que él cura, después de escuchar la súplica que estos enfermos le hacen cuando iba de camino a Jerusalén. Lo extraño para Jesús fue que solamente un leproso, que era extranjero, le dio gracias por el milagro recibido; los otros nueve se fueron como si nada. (Lucas 17, 11-19)

            Si hacemos un poco de memoria de todas las cosas buenas que recibimos de Dios, nos damos cuenta que él constantemente está haciendo milagros en cada uno de nosotros. Por ejemplo: si estás leyendo este blog, significa que estás vivo, que puedes ver, que puedes moverte con facilidad ó con ayuda, que hoy estás al lado de tus seres queridos ó que los puedes llamar, si están a muchas millas de distancia; que puedes comer ó salir de compras con tu familia porque tienen dinero fruto del trabajo de la semana; que has podido hacer tantas cosas gracias a que Dios lo ha permitido.

            Después de hacer memoria de lo anterior, pregúntate: ¿Cuántas veces le das gracias a Dios en el día ó en la semana? ¿Cuántas veces le has enseñado a tu familia a darle gracias a Dios por todas las cosas que han recibido de él? ¿Cuántas veces le has expresado las gracias de corazón, a aquella persona que amablemente te ha ayudado en momentos difíciles?

            Jesús en este pasaje bíblico, nos recuerda la importancia de dar gracias cuando hemos recibido alguna ayuda ó en este caso un milagro. Él preguntó extrañado por los nueve leprosos que se fueron sin darle las gracias, y resaltó al extranjero que se devolvió de su camino, se echó por tierra a los pies de él expresándole su gratitud.

            La invitación que desde este espacio hacemos, es enseñarle a nuestra familia a dar gracias todos los días por cada cosa que recibimos en la escuela, en el trabajo, en la Iglesia; de cualquier persona ó en cualquier lugar donde nos encontremos.  Más aún si somos extranjeros,  puesto que es motivo de agradecimiento el que se nos permita proyectar un futuro en tierra ajena.                                                                                                                                         
Que fácil es decir  “¡GRACIAS DIOS!” por todo lo que me das.  Comienza a partir de hoy a practicarlo con los tuyos  hasta que se convierta en un hábito para el diario vivir.   
 
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miércoles, 23 de diciembre de 2015

Mientras haya... habra Navidad!


En una ocasión de septiembre, mi esposa y yo nos preguntamos por qué celebramos la navidad solamente una vez al año. Más allá de  la respuesta lógica, desde el plano litúrgico, tradicional o histórico desde la óptica cristiana, nuestro diálogo giró en torno a las cosas buenas que genera este tiempo: La familias se contagian de alegría, las luces y las decoraciones iluminan el exterior e interior de las casas: vuelven al hogar o viajan a ella aquellos que por cuestiones labores o personales viven a miles de millas de distancia; los platos tradicionales, las posadas o las novenas navideñas se convierten en el mejor pretexto para compartir con los vecinos o la comunidad parroquial a la cual perteneces; las canciones o villancicos nos hace recordar la niñez para algunos y para otros continuar con el legado cultural. En fin, fueron tantas las cosas buenas que aquella mañana recordamos, que estuvimos a punto de “armar el pesebre” y comenzar desde ese momento a vivir estas acciones.

Cuando desempolvábamos  las imágenes de nuestro pesebre, se nos vino a la cabeza una canción del cantautor español Jose Luis Perales, llamada precisamente Navidad. Una de sus estrofas dice:

“Mientras haya en la tierra un niño feliz 


mientras haya una hoguera para compartir 


mientras haya unas manos que trabajen en paz

 
mientras haya una estrella, habrá Navidad” 


Esto nos hizo pensar que sin necesidad de “armar el pesebre” podemos hacer que haya Navidad todos los días en la medida que las acciones que realicemos estén encaminadas en obras buenas que dignifiquen a la persona; podemos hacer que haya Navidad todos los días colocando a la familia en el primer lugar de nuestras vidas por más distantes que podamos estar; podemos hacer que haya navidad todos los días cuando nos proponemos en ser mejores personas. Mientras haya…habrá Navidad.

Que al conmemorar un año más el Nacimiento del Salvador, nuestras opciones y acciones se acrecienten en el camino de hacer de la familia una verdadera “Iglesia Doméstica”

Feliz Navidad y próspero año nuevo.  
 
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jueves, 17 de diciembre de 2015

Un Matrimonio Fructífero (Antes de tener hijos)

Por Megan y Juan 

Creo que una de las cosas más emocionantes y a su vez espantosa del matrimonio es  el prospecto de aprender a ser responsable por el regalo increíble de la fertilidad. La llamada y vocación de abertura a la vida en la iglesia católica puede parecer abrumador. Requiere del discernimiento, disciplina, abnegación, sacrificio, mucho amor, y confianza en el plan de Dios. Somos llamados a entrar en un proceso de considerar con oración si Dios nos pide aceptar hijos en las distintas etapas de nuestra vida o posponer los hijos cuando tenemos razones graves por hacerlo.

Juan y yo ambos provenimos de familias de cuatro hijos, y nosotros también esperamos tener una familia grande algún día. Nos gustaría tener varios hijos biológicos, y a lo mejor adoptar también. (Además somos la pareja que ya tiene elegidos cinco nombres de bebé). Sin embargo, cuando consideramos nuestras circunstancias antes de casarnos (a Juan le queda para graduar de la universidad y yo estoy estudiando para mi Magister), discernimos que nuestras razones por querer esperar un rato antes de tener hijos son suficientemente graves.

Pero uno de los aspectos hermosos del matrimonio católico es la llamada de estar siempre abiertos a la posibilidad de tener hijos y preparados para recibirlos de Dios con amor.

A este fin, cuando nos casamos, Juan y yo decidimos dar un paso muy práctico para ser verdaderamente abiertos a la vida cuandoquiera Dios nos quiere bendecir. Había leído que hay beneficios para un bebé cuyo mamá estaba consumiendo un suplemento de ácido fólico antes de concepción, y después de una recomendación de mi médica, decidimos que aunque no intentaríamos añadir a la familia, yo reemplazaría a mi vitamina regular con una vitamina pre-natal con ácido fólico, por si acaso. (No estoy recomiendo esto para todos, hay que consultar con tu medico).

Entonces en Julio, casi una semana antes de la boda, fuimos a nuestro supermercado local en Wisconsin y decidimos comprar para varios meses, ya que el precio de vitaminas en los Estados Unidos es mucho menor que en Chile. Cuando fuimos de regreso en el auto, Juan me agradeció por cuidar a nuestros futuros hijos antes de que aun existieran.

“Es bueno saber,” me dijo, “que los hijos siempre serán bienvenidos en nuestra familia.”

Pero por ahora, como muchas parejas recién casadas, estamos viviendo nuestra llamada a un amor fructífero en otras maneras, como ser involucrado con el movimiento de Schoenstatt, orando para nuestro ahijado, e intentar priorizar el desarrollo de nuestra espiritualidad matrimonial para que cuando discernamos que es hora de crecer como familia, tendremos corazones aún más preparados para los sacrificios y alegrías de hijos, y mejor preparados para enseñarles a amar a Dios y la iglesia.
No puedo creer que hayan pasado más de cinco meses. Por favor recuérdanos en tus oraciones. Les recordaremos en las nuestras.



miércoles, 16 de diciembre de 2015

Me perdono, Me perdonas y Te perdono


El Evangelio de Mateo nos trae la gran respuesta que Jesús le dio a Pedro cuando éste le pregunta cuántas veces se debe perdonar al hermano, ya que la ley de los judíos daba una cantidad limitada de tres veces.  Pedro, queriendo ser mucho más generoso, lo multiplicó por dos y le agregó uno más, creyendo que la respuesta de siete veces iba a ser la misma del Maestro. Cuál sería la sorpresa de Pedro al escuchar de Jesús que debemos de perdonar hasta setenta veces siete, es decir: SIEMPRE. Por ello le cuenta la parábola del Rey que ajustó cuentas con sus empleados, perdonando a uno de ellos todo lo que le debía; pero éste al no hacer lo mismo con uno de sus compañeros fue llamado nuevamente por el Rey para ser recriminado por lo que no hizo: PERDONAR, y fue llevado  a la cárcel para que pagara todo lo que debía. (Leer Mateo 18: 21-35)

Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos  interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras  de perdonar van de  la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello,  los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:

Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer? 

Me perdonas:  Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?

Te perdono:  Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?

Padres, éstas tres maneras de trabajar el perdón, pueden ayudarnos a crear fuertes lazos de amistad en la comunidad y amor en la familia. Recuerden que el perdón no solamente se enseña sino que también se practica, y que mejor que desde el hogar.
 

Lo interesante del perdón es que es setenta veces siete, es decir: SIEMPRE; no siete veces como supuso Pedro o tres como creían los judíos. Todavía estamos a tiempo, comencemos ya!
 
 
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