Hay un encuentro bastante interesante entre Jesús y los diez leprosos que Él cura, después de escuchar la súplica que éstos le hacen cuando iba de camino a Jerusalén. Lo extraño para Jesús fue que solamente un leproso, que era extranjero, le dio gracias por el milagro recibido; los otros nueve se fueron como si nada (Lucas 17, 11-19).
Si hacemos un poco de memoria de todas las cosas buenas que recibimos de Dios, nos damos cuenta de que Él constantemente está haciendo milagros en cada uno de nosotros. Por ejemplo, si estás leyendo este blog significa que estás vivo, que puedes ver, que puedes moverte con facilidad o con ayuda, que hoy estás al lado de tus seres queridos o que los puedes llamar si están a muchas millas de distancia, que puedes comer o salir de compras con tu familia porque tienen dinero fruto del trabajo de la semana; en otras palabras, que has podido hacer muchas cosas gracias a que Dios lo ha permitido.
miércoles, 22 de mayo de 2013
miércoles, 15 de mayo de 2013
¿Sabes qué es la Iglesia?
Cuando se hace esta pregunta, algunos hermanos católicos responden lo siguiente: es un es edificio muy grande, es el templo, es el lugar donde vive el padre, es donde voy a la Eucaristía, etc. Las respuestas pueden seguir y variar de acuerdo al conocimiento o experiencia que se tenga. El problema es que estas respuestas no responden al verdadero significado, toda vez, que la definición de Iglesia parte de dos palabras claves: BAUTISMO Y COMUNIDAD.
Pues bien, la Iglesia somos todos aquellos que después de recibir el Bautismo -no importa a qué edad- comenzamos a ser parte de una comunidad que por siglos ha llevado como soporte el proyecto de Jesús: “Amar y servir a Dios y al prójimo”. Con el paso del tiempo, los sacramentos se van adhiriendo a esta definición, de tal manera que con el transcurrir de los años se crece en edad, pero también dentro de una comunidad. Es decir, según la edad que tengas, esos serían los años que llevas amando y sirviendo a la comunidad. Ahora, preguntémonos: ¿Amo a Dios y a mi prójimo?, ¿sirvo a la comunidad?, ¿soy parte de algún ministerio parroquial?
Pues bien, la Iglesia somos todos aquellos que después de recibir el Bautismo -no importa a qué edad- comenzamos a ser parte de una comunidad que por siglos ha llevado como soporte el proyecto de Jesús: “Amar y servir a Dios y al prójimo”. Con el paso del tiempo, los sacramentos se van adhiriendo a esta definición, de tal manera que con el transcurrir de los años se crece en edad, pero también dentro de una comunidad. Es decir, según la edad que tengas, esos serían los años que llevas amando y sirviendo a la comunidad. Ahora, preguntémonos: ¿Amo a Dios y a mi prójimo?, ¿sirvo a la comunidad?, ¿soy parte de algún ministerio parroquial?
jueves, 9 de mayo de 2013
¿Cuánto tiene de aquello que no necesita?
A diario escuchamos en las noticias la crisis económica por la que está pasando este país. Para algunos, un problema que apenas está comenzando; para otros, simplemente estrategias políticas para disminuir la llegada de extranjeros legales o ilegales.
Muchas familias han sentido esta recesión económica. Antes podían comprar muchas cosas con poco dinero y ahora se han visto cohibidas y privadas de ciertos gustos necesarios o placenteros; por ejemplo, si antes tenían 20 pares de zapatos por cada integrante de la familia, ahora solo tienen 10 o menos, de acuerdo a la necesidad u ocasión. En cambio, otras familias siguen comprando la misma cantidad de zapatos, sin importar que sus deudas se incrementen. Lo importante es comprar, gastar y tener.
Muchas familias han sentido esta recesión económica. Antes podían comprar muchas cosas con poco dinero y ahora se han visto cohibidas y privadas de ciertos gustos necesarios o placenteros; por ejemplo, si antes tenían 20 pares de zapatos por cada integrante de la familia, ahora solo tienen 10 o menos, de acuerdo a la necesidad u ocasión. En cambio, otras familias siguen comprando la misma cantidad de zapatos, sin importar que sus deudas se incrementen. Lo importante es comprar, gastar y tener.
miércoles, 1 de mayo de 2013
¿Y tu hijo habla español?
¿Se acuerdan cuando salimos de nuestro país de origen? Muy posiblemente las maletas estaban cargadas de sueños y esperanzas: deseábamos una vida mejor, queríamos por medio del trabajo comprar la casa y el carro preferido, anhelábamos reunir la mayor cantidad de dinero para enviar unos cuantos dólares a los que se quedaron en la capital, en el pueblo o en el rancho y, lo más importante, pensábamos en un futuro mejor para nuestros hijos, ya que en este país, al tenerlo todo, las posibilidades de que ellos alcanzaran sus metas eran casi seguras.
Con el pasar del tiempo nos fuimos acostumbrando a la cultura norteamericana. El día a día se convirtió en una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar pacientemente cuando el semáforo está en rojo. Todo esto que hemos adquirido, lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y que nos recuerda de dónde venimos: ¿acaso dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? ¿Acaso dejamos de tomar café? ¿Dejamos de escuchar la música que identifica nuestra raza? ¿Acaso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? ¿Acaso dejamos de hablar español? Tal vez no. El problema es que nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo ya que cuando llegaron eran niños, o los que nacieron acá no llevan consigo ese gen al que llamamos latinos.
Con el pasar del tiempo nos fuimos acostumbrando a la cultura norteamericana. El día a día se convirtió en una escuela de aprendizaje, desde el idioma mismo hasta la manera de esperar pacientemente cuando el semáforo está en rojo. Todo esto que hemos adquirido, lo hemos almacenado junto a aquello que seguimos haciendo con mucho orgullo y que nos recuerda de dónde venimos: ¿acaso dejamos de comer tortillas, tamales, mole, frijoles o arroz con gandules? ¿Acaso dejamos de tomar café? ¿Dejamos de escuchar la música que identifica nuestra raza? ¿Acaso dejamos de seguir alentando a nuestro equipo de fútbol? ¿Acaso dejamos de hablar español? Tal vez no. El problema es que nuestros hijos (algunos) se olvidaron de hacerlo ya que cuando llegaron eran niños, o los que nacieron acá no llevan consigo ese gen al que llamamos latinos.
lunes, 29 de abril de 2013
Madres guerreras
El mes de mayo llega para gozo de muchos: es primavera, flores por doquier, colores, aromas y, por supuesto, la alegría de todo ser humano, la madre. Nos alegramos porque desde niños en las escuelas nos enseñan a hacer manualidades para regalar al ser amado que nos dio la vida, cuida y nos ama por el sólo hecho de haber nacido de ella, sin importar cómo seamos y que siempre nos ven como lo mejor que les ha pasado.
miércoles, 24 de abril de 2013
¿Recuerda las fechas especiales de su familia?
Dentro de las características que tienen nuestras familias, está la de celebrar las fechas especiales. Estos momentos únicos nos traen a la memoria acciones que sólo ocurrieron una vez y que no volverán a llegar, tales como la fecha en que se conocieron, el día que unieron sus vidas en el Sacramento del matrimonio, el nacimiento de su primer hijo o de los posteriores, las fechas de cumpleaños, la fecha de aniversarios y otras celebraciones que hacen parte de aquello que llamamos recuerdos familiares.
Todo esto nos hace profundizar la pregunta que sustenta la reflexión para el día de hoy: padres, ¿recuerdan las fechas especiales de su familia? ¿Recuerdan, celebran y expresan esos momentos inolvidables?
Todo esto nos hace profundizar la pregunta que sustenta la reflexión para el día de hoy: padres, ¿recuerdan las fechas especiales de su familia? ¿Recuerdan, celebran y expresan esos momentos inolvidables?
miércoles, 17 de abril de 2013
¿Sabes conjugar el verbo tener?
Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente se conjugaría de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y a nadie le hace falta.
El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión, no tienen.
El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión, no tienen.
jueves, 11 de abril de 2013
Padre de familia: ¿Es usted sal y luz de sus hijos?
Definitivamente una de las grandes profesiones que tiene una alta cuota de responsabilidad y sacrificio en la sociedad es la de ser Padres de Familia. Este trabajo o vocación que se hace sin recibir cheque semanal, este amor que se da a veces sin recibir lo mismo como respuesta de parte de los hijos tiene dos ingredientes que el Evangelio de Mateo en palabras de Jesús nos lo recuerda: Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo (Mateo 5, 13-16, Biblia Católica de la Familia).
jueves, 4 de abril de 2013
La Resurrección de Jesús en la familia
Después de celebrar con devoción y compromiso comunitario el Triduo Pascual (Pasión, Muerte y Resurrección de Jesús), hoy recibimos con gozo la esencia de nuestra fe: la victoria de Jesús sobre la muerte. Aquella promesa hecha por el Maestro en su vida pública, ahora es una realidad que nos debe llevar a hacer de la Resurrección el fundamento en el trabajo formativo con nuestros hijos.
sábado, 30 de marzo de 2013
No es fácil… ¡pero tampoco imposible!
Mi esposa y yo hemos transitado calles, avenidas, subido montañas, atravesado ríos, caminado desiertos; en estas travesías hemos pasado calor, frío, hambre y sed….y aunque pareciera que somos unos grandes maratonistas no les estamos relatando el entrenamiento para ninguna competencia deportiva, les estamos contando alguna de nuestras vivencias de la vida matrimonial. Y digo algunas porque realmente nuestro matrimonio, a pesar de que ha pasado pruebas difíciles, no han sido éstas las más recurrentes, pero claro se tiende a hablar y recordar más los momentos difíciles que producen agotamiento o incomodidad. Pero así, al igual que los entrenamientos deportivos, nos han dado más resistencia para participar en jornadas aún más difíciles.
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