martes, 22 de julio de 2014

Me Perdono, me perdonas y te perdono

El Evangelio de Mateo nos trae la gran respuesta que Jesús le dio a Pedro cuando éste le pregunta cuántas veces se debe perdonar al hermano, ya que la ley de los judíos daba una cantidad limitada de tres veces.  Pedro, queriendo ser mucho más generoso, lo multiplicó por dos y le agregó uno más, creyendo que la respuesta de siete veces iba a ser la misma del Maestro. Cuál sería la sorpresa de Pedro al escuchar de Jesús que debemos de perdonar hasta setenta veces siete, es decir: SIEMPRE. Por ello le cuenta la parábola del Rey que ajustó cuentas con sus empleados, perdonando a uno de ellos todo lo que le debía; pero éste al no hacer lo mismo con uno de sus compañeros fue llamado nuevamente por el Rey para ser recriminado por lo que no hizo: PERDONAR, y fue llevado  a la cárcel para que pagara todo lo que debía. (Leer Mateo 18: 21-35)

Padres, la manera de enseñar a la familia el tema del perdón es a través de nuestro ejemplo; es decir, por medio del testimonio que nosotros demos  interna (me perdono) y externamente (me perdonas y te perdono) en el hogar. Estas tres maneras  de perdonar van de  la mano, puesto que uno da de acuerdo lo que tiene en el corazón. Para ello,  los invitamos que analicen su vida personal a través de una serie de preguntas que les ayudarán a evaluar su relación con el perdón:

Me perdono: Haz cometido errores en tu vida? Cuáles? Sigues repitiendo esos errores? Quisieras cambiar esos errores por oportunidades? Quieres perdonarte? Te comprometes a no volverlos hacer? 
Me perdonas:  Haz ofendido a alguien con tu actitud o con tus acciones? Le has pedido perdón? Quisieras pedirle perdón nuevamente o por primera vez a él o ella? Te comprometes a cambiar esa actitud o manera de ser que no te deja crecer como persona?
Te perdono:  Te han pedido perdón? Cuál fue tu reacción? Perdonaste de verdad? Quieres perdonarlo de verdad? Estas dispuesto a decirle a él o ella que los perdonaste de corazón?
Padres, éstas tres maneras de trabajar el perdón, pueden ayudarnos a crear fuertes lazos de amistad en la comunidad y amor en la familia. Recuerden que el perdón no solamente se enseña sino que también se practica, y que mejor que desde el hogar.

Lo interesante del perdón es que es setenta veces siete, es decir: SIEMPRE; no siete veces como supuso Pedro o tres como creían los judíos. Todavía estamos a tiempo, comencemos ya!

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martes, 15 de julio de 2014

Sabes conjugar el verbo tener?

Cuando estás aprendiendo un idioma, el profesor dentro de sus exigencias  te pide conjugar los verbos en todas las formas utilizando las categorías de pronombres personales. Un ejemplo de ello es la acción tener que en el presente, estaría conjugado de la siguiente manera: yo tengo, tú tienes, ella tiene, él tiene, nosotros tenemos y ellos tienen. Así, este verbo indicaría que todos tenemos y nadie le hace falta.

El problema de este verbo cuando se confronta con la realidad en la que vivimos, muchos de nosotros solamente sabemos conjugar el yo tengo, y se nos ha olvidado que los demás, por muchas situaciones, problemas, falta de oportunidades, discriminación e incomprensión no tienen.  

Sería importante hacer realidad lo que en teoría nosotros aprendemos de memoria en la escuela con este verbo, donde yo tengo porque trabajo dignamente, usted tiene porque es una persona ejemplar y solidaria, ella tiene porque sirve de manera desinteresada a la comunidad, él tiene porque siempre se acuerda de los necesitados, nosotros tenemos porque compartimos y ellos tienen porque se acuerdan de sus paisanos.

Si nosotros lográramos, no solamente aprender los tiempos de este verbo, sino también comprender  el significado que lo rodea, seguramente nadie sufriría la injusticia social que algunos países padecen, nadie sería llamado pobre porque cada uno tendría lo equitativo a su talento y nadie tendría que abandonar  familia y tierra porque el sueño estaría allí donde nació y se formó. El tener implica que si yo en el pasado no tuve, hoy puedo tener gracias a mi superación personal, para que en el futuro pueda seguir adquiriendo todo lo que esté a mi alcance.

¿Te gustaría conocer la fórmula para que esto se hiciera realidad? Es muy fácil, lo único que debes hacer es complementar el yo con el tú, de tal forma que cuando yo tenga, me acuerde de los que no tienen para que juntos podamos experimentar lo que las primeras comunidades cristianas hacían en el siglo primero: “Todos los creyentes se mantenían unidos y ponían lo suyo en común: vendían sus propiedades y sus bienes, y distribuían el dinero entre ellos, según las necesidades de cada uno” (Hechos de los Apóstoles 2, 44-45 Biblia Católica de la Familia)

Padres, el reto que tenemos ahora es enseñarles a nuestros hijos que los verbos, no solamente se pueden conjugar, sino que también se pueden llevar a la práctica cuando pensamos en el prójimo. Si yo tengo, mi hermano también debe tener.
Pregunta a reflexionar: Como padre de familia, qué tipo de educación les estás inculcando a tus hijos en torno al “tener”?

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miércoles, 9 de julio de 2014

La " Cultura del Descarte"

Escuchar  al Papa Francisco se ha vuelto una necesidad para millones de personas que sin importar su condición religiosa,  esperamos del Santo Padre aquella palabra o mensaje que nos ilumina o nos cuestiona nuestro Ser y Quehacer como personas, en un mundo donde en ocasiones valen más los  objetos que los sujetos.

Entre las innumerables frases “pedagógicas” del Papa Francisco, nos gustaría que de manera breve reflexionáramos,  en especial, la pronunciada en el discurso del 13 de enero a  los embajadores ante la Santa Sede y que también se encuentra  en su Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium: “la cultura del descarte
El diccionario de la Real Academia Española, define la palabra descarte como cartas que se desechan o que quedan sin repartir. Descarta quien tiene en abundancia, y se permite aceptar a uno y rechazar al resto, o incluso rechazar a todos. Llegan contactos, planes, ofertas, así que puedo rechazar unos y quedarme con otros. Un ejemplo práctico, lo encontramos en la comida y el alimento; quien no tiene no puede descartar; y quien posee en abundancia se permite el descarte. Valdría la pena que nos preguntáramos: somos parte de esta cultura macabra del descarte? cuál es mi posición como persona y cristiano-católico frente al descarte? soy víctima o victimario del descarte?

Descartar es, a fin de cuentas, prescindir o excluir algo o alguien que me sobra, que no necesito, y por tanto lo califico de inútil, al menos para mí. Con esta connotación negativa suele usar la palabra el Papa Francisco. En el discurso ante los Embajadores, el Santo Padre denunció un descarte más preocupante: "Por desgracia, objeto de descarte no es sólo el alimento o los bienes superfluos, sino con frecuencia los mismos seres humanos, que vienen descartados como si fueran cosas no necesarias... Suscita horror sólo el pensar en los niños que no podrán ver nunca la luz, víctimas del aborto”.

Familia, dispongamos nuestros corazones para que eliminemos de nuestra mente y accionar “la cultura del descarte” que tanto daño nos está haciendo.   Eduquemos en la cultura de la misericordia y la compasión frente a los más débiles. La parábola del Buen Samaritano, es un bello reflejo de lo que podría ser esta nueva cultura que el Papa Francisco nos quiere inculcar.

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Fuente de referencia http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=33389  

miércoles, 2 de julio de 2014

Feliz 4 de Julio

Hace 238 años en la ciudad de Filadelfia, Los Estados Unidos firmaron la Declaración de Independencia de Gran Bretaña, hecho trascendental en el que quedaron proclamados dos principios básicos que recogieron posteriormente los grandes textos sobre derechos fundamentales: «libertad e igualdad». Es por ello que cada 4 de Julio la fiesta de la independencia de los Estados Unidos se vive con tanta intensidad, pasión y alegría, donde la familia Anglo-americana celebra este día festivo desde muy temprano: visitando el lugar turístico de su Estado, almorzando juntos, compartiendo  una tarde caminando en la playa o visitando la casa de los abuelos;  y en la noche disfrutando del espectáculo de los juegos pirotécnicos que cada pueblo ofrece a sus ciudadanos, residentes y extranjeros.

Lo interesante de este día para lo que nacimos en otros países,  es lo que deberíamos aprender de los anglo-americanos en torno al patriotismo y sentimiento con el que escuchan o entonan su Himno Nacional. Vale la pena que diéramos un vistazo en la noche de las luces y juegos,  cómo los abuelos y padres les enseñan a sus hijos el respeto y el sentimiento con el que deben interpretar el Himno, a tal punto que muchas familias dedican unos cuantos minutos para explicarles a sus menores el significado y valor que tiene la palabra Independencia. Ejemplo interesante de imitar ya que muchos de nosotros pensamos que la fiesta de la independencia es bailes, festividades, comida, música y llevar la bandera estampada en el carro o en la playera.

Entendamos que independencia es el acto que tienen los pueblos, las comunidades, los grupos sociales, los extranjeros de exigir derechos pero al mismo tiempo de cumplir con los deberes; es la línea divisoria entre mi libertad y la privacidad del otro;  es el acto en el cual se recuerda la historia de aquellos que hace muchos años lucharon por sus derechos; es el acto de patriotismo por lo que somos; es el acto de recordar de dónde venimos, es el acto de enseñanza para que nuestros hijos entiendan y celebren en los años venideros este magno evento.

La independencia de los Estados unidos que celebraremos esta semana-así seamos extranjeros-  debe llevarnos a reflexionar el significado que le hemos dado y trasmitido a nuestros hijos. Sería interesante que evaluáramos nuestra vida para saber si somos independientes de los malos comentarios, adicciones y vicios que el mundo nos ofrece, o al contrario, somos dependientes del qué dirán, de la moda, de lo que está haciendo o comprando mi vecino para también hacer lo mismo.


Feliz 4 de julio, Dios bendiga a toda América, desde el norte hasta el sur.

lunes, 23 de junio de 2014

Y en su familia hay normas?

La sociedad en la que vivimos esta envuelta en la ola del facilismo y la practicidad; a tal punto que sin moverte de la casa, puedes por internet ver y comprar todo lo que tu quieras, o sin moverte del sofá  por medio de comandos de voz puedes apagar y prender, cerrar o abrir todo los electrodomésticos, puertas o ventanas de tu hogar. Hoy nuestras  familias tienen muchas cosas, tienen tanto que en algunas no hay espacio ni siquiera para las normas, es decir aquello que se sabe, se cumple y no hay necesidad de repetirlo. De todo esto, vale la pena preguntarnos: en mi familia, núcleo compuesto por padres, hijos y parientes, cada quien hace lo que quiere?, en mi familia se respetan las normas?, en conclusion, hay normas en mi casa?

Las normas es el conjunto de reglas claras que usted como padre o madre de familia cumple y hace cumplir con sus hijos; con el paso del tiempo cuando sus hijos van creciendo esas normas se van fortaleciendo y se van agregando otras que nacen del diálogo y de la necesidad del medio donde se vive; de tal manera que quienes integran este tipo de familias tienen como valor agregado la armonía, cualidad que el facilismo y la practicidad no ofrece.
Las normas determinan el tipo de familia que usted com padre de familia tiene. Lo que reflejan sus hijos fuera de la casa es lo que usted le ha inculcado en su proceso de formación, a tal punto que el comportamiento, las actitudes, la manera de ver las cosas, la asistencia y participación en la Iglesia de su familia muestran que es lo que verdaderamente hay de puertas para adentro en su hogar. En pocas palabras, dime como es tu familia a nivel de normas y te dire quien eres como padre.

Padres de familia, es el momento oportuno para que hagamos una evaluación y de paso, si es conveniente reedireccionemos el papel que estoy coumpliendo. Si en la evaluación te das cuenta que en tu núcleo familiar existen normas claras que se cumplen sin necesidad de insistir o recordar, ¡felicitaciones!, porque están educando hombres y mujeres de bien, que seguirán fortaleciendo ese legado cuando ellos alcancen sus metas personales, familiares y comunitarias. Pero si en la evaluación te das cuenta que en tu hogar no hay normas, cada quien hace lo que quiere, no hay autoridad en el buen sentido de la palabra de padres hacia  hijos, la situación seria preocupante, ya que estas dejando que la sociedad llamada consumismo, moda, indiferencia, ateismo religioso e irresponsabilidad cumpla uno de tus  roles: direccionar con normas la familia para que exista armonia. 


Estamos a tiempo para que por medio del diálogo fraternal, la asesoría de personas expertas en dichos temas, sacerdotes y personas que trabajan en tu parroquia nos brinden la asesoria necesaria para reedireccionar el rumbo del hogar. No es tarde, estamos a tiempo para que comencemos hacerle espacio a la norma y bajemos la intensidad de la ola llamada facilismo y practicidad.

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miércoles, 18 de junio de 2014

Cómo orar sin desanimarse?

El tema es aparentemente bastante fácil, si partimos de la base que la oración es un  diálogo de plena confianza con Dios, donde le exponemos de manera sencilla nuestras alegrías, tristezas, sueños, frustraciones, peticiones, agradecimientos  y todo lo que le podría contar a ese amigo que siempre está ahí, en las buenas y en las malas. Pero al mismo tiempo el tema adquiere cierto grado de dificultad cuando aparece el desánimo,  el cansancio o la desmotivación al creer que no existe destinatario al otro lado de la línea escuchando mi oración.

Jesús  en uno en sus pasajes, coloca como ejemplo a sus discípulos la historia del juez y la viuda que vivían en un pueblo. El primero no le temía a Dios y no le importaban los hombres, la segunda, le exclamaba justicia al juez frente a su adversario de manera constante. Pasó un largo tiempo y el juez fastidiado tanto de la súplica de la viuda que actuó. Al finalizar el ejemplo, Jesús compara la tardanza del juez en actuar con la respuesta de Dios, a lo que  pregunta y responde: “¿no hará justicia a sus elegidos que le gritan día y noche?; ¿o les dará largas? Os digo que les hará justicia sin tardar”. (Leer Lucas 18, 1-8)
Pues bien, cuando vayas hacer tu oración personal o familiar debes tener en cuenta dos   elementos fundamentales en ese diálogo con el Padre: confianza de que todo aquello que se expresa  llega a oídos de Dios y alegría porque lo pedido fue cumplido en la brevedad del tiempo, al tal punto que después de hacer la oración debemos de actuar como si ya hubiésemos recibido respuesta.

No debemos desanimarnos con el paso del tiempo cuando hacemos ese contacto con Dios; la viuda nos enseña que a pesar de la injusticia, de la negligencia del juez para actuar, ella siempre suplicó, día y noche, a cada momento sin experimentar la derrota, hasta que alcanzó su cometido.

No nos desanimemos en orar, en ser buenas personas, en ser  mejores padres para nuestros hijos, en ser los mejores ciudadanos, en ser los mejores en cada cosa que realizamos. El desánimo es para aquellos que la cobardía, la falta de fe en Dios o las pocas metas trazadas los invaden día a día.


Ora siempre pensando que lo pedido fue cumplido.

miércoles, 11 de junio de 2014

No se preocupe por el mañana

Una de las grandes preocupaciones del ser humano es pensar siempre en el mañana, a tal punto que todo el sacrificio que usted hace hoy está dirigido a planear el futuro. Se trabaja más de 40 horas pensando en pagar las deudas del mañana; se está fuera del hogar los siete días de la semana pensando en conseguir una buena casa o el carro último modelo; se está pendiente de la moda y de los estilos que mañana estarán en las tiendas; se está atento de lo nuevo que la tecnología trae al mercado; se planean las próximas vacaciones acabando de llegar de las mismas la semana pasada. Se piensa tanto en el mañana que se nos olvida que existe el hoy.

El evangelio de Mateo, nos recuerda una de las tantas recomendaciones de Jesús: No estéis agobiados por la vida, pensando qué vais a comer o beber, ni por el cuerpo, pensando con qué os vais a vestir…el mañana traerá su propio agobio” (Mateo 6,25). No nos preocupemos tanto por el mañana, mejor estemos atentos por el hoy; estemos atentos por darle gracias a Dios si hoy puedes respirar; si amaneciste con vida; si hoy tienes a tu familia en la misma casa; si hoy puedes apreciar lo que sucede en un día; si hoy le dijiste a los tuyos que los amas; si hoy le dedicaste tiempo a tu familia; si hoy disfrutas de lo mucho o poco que tienes; si hoy te dedicas a ser feliz, si hoy…

No se preocupe por el mañana, porque no existe; tampoco se preocupe por lo que hizo o no ayer; lo pasado no se vuelve a repetir. Preocúpese por el hoy, por disfrutar cada minuto, cada hora, cada momento con los que están a su lado. Preocúpese por ser feliz hoy con lo que tiene, como usted es, preocúpese hoy por vivir este día como si fuera el último; que tal que mañana usted ya no volviera a respirar; de qué le sirvió tanto pensar en el mañana y trabajar más de 40 horas.

Con esto no queremos decir que el planear, programar y proyectar el futuro no sea importante; al contrario, es fundamental en la medida en que el punto inicial sea el hoy. Si te preocupas por tu familia hoy, garantizarás mañana que tu familia estará allí, a tu lado, cuando la edad, la tristeza y los problemas te rodeen.


Te invitamos para que hoy, hagas un compromiso: esfuérzate por ser feliz, por hacer feliz a los tuyos y compartir un poco de felicidad en tu parroquia.   

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miércoles, 4 de junio de 2014

Y dónde está tu Espiritu Santo?

El evangelio de Juan nos recuerda a quella experiencia inolvidable que vivieron los discípulos al anochecer de ese primer día de la semana: la visita de Jesús despúes de 50 días a la resurrección y su soplo de aliento para que ellos no siguieran encerrados en sus casas por miedo, al contrario los envió por todo el mundo a perdonar pecados o a retenerlos, si es el caso.

Este pasaje bíblico nos debe llevar a una reflexión seria sobre nuestro papel en la comunidad, de tal manera que nos preguntemos: y como católico, sigo encerrado en mi casa? Sigo encerrado en mi egoismo? Sigo encerrado en mi rutina diaria? Sigo encerrado en mi caja de cristal pensando que que yo soy más bueno que los demás? Sigo encerrado en la idea de condenar y calificar a los otros como pecadores, simplemente porque ellos no piensan o no actúan como yo? Sigo encerrado en no colaborar y prestar un servicio a mi comunidad en aquello que sé o que podría aprender? Sigo encerrando el talento que llevo en mi ser y que me fue dado gracias al Espíritu santo?

Jesús, antes de exhalar su aliento sobre los discípulos les pidió que salieran de ese encierro en el que andaban por el miedo o tal vez por cobardía, ya que así como el Padre lo envió, él estaba haciendo lo mismo con ellos, para  que continuaran con la obra de perdonar pecados; no como piensan algunos que se creen con poderes sobrenaturales o mágicos, sino a través del acompañamiento sin importar la condición del otro (Jesús y Zaqueo), de hacer valer al otro como persona  (Jesús y mujer adúltera), de hablar con aquella persona sin importar su status migratorio (Jesús y la Samaritana), de hacer parte de una comunidad unida por la oración y el servicio (la multiplicación de los panes), de ser justo y respetuoso con la norma estatal (Lucas 20,25). En fin,  Jesús antes de exhalar su aliento y depositar en cada uno de ellos el Espíritu Santo, pensó en todo esto para que tuviera sentido la fuerza que estaba inyectando en los discípulos.

Por eso, es importante que hoy te preguntes dondé está el Espiritu Santo que recibiste en los sacramentos? Si la respuesta te lleva a enumerar muchas obras buenas que has podido realizar a imagen de Jesús, felicitaciones!; pero si la respuesta es no, valdría la pena entonces en buscarlo para saber dónde lo dejaste la última vez que lo traías contigo; tal vez estará encerrado con doble cadena y candado de seguridad antiservicio.

Si Jesús sopló su aliento enviando el Espíritu Santo, sopla  tú más fuerte en tu comunidad.    

miércoles, 28 de mayo de 2014

Los padres de familia son sal y luz

Definitivamente una de las grandes profesiones que tiene una alta cuota de responsabilidad y sacrificio en la sociedad es la de ser Padres e Familia. Este trabajo o vocación  que se hace sin recibir cheque semanal, este amor que se da a veces sin recibir lo mismo como respuesta de parte de los hijos tiene dos ingredientes que el Evangelio de Mateo en palabras de Jesús nos lo recuerda hoy: Ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo.

Ustedes padres son sal y la luz de sus hijos en la medida en que a cada enseñanza, a cada consejo, a cada llamado de atención, a cada plática siempre exista un sabor especial y una luz propia  que si hijo pueda identificar y diferenciar de los demás sabores y luces que a su alrededor el mundo le ofrece. Por eso ustedes son la sal de la tierra y la luz del mundo, porque son los únicos que desde el nacimiento de sus hijos pueden hacer que ellos sean útiles, responsables, sensibles con el hermano necesitado, solidarios y comprometidos con las obras sociales, integrantes de algún movimiento o grupo que en su parroquia exista, dedicados a sus estudios y respetuosos de las normas que se lleven en la casa. Es decir, su hijo es lo que usted le ha enseñado en el transcurso de su vida, su hijo es lo que ha visto en usted como padre de familia, su hijo es el reflejo de su personalidad, su hijo actúa de acuerdo a como usted es en la casa.

Es verdad que afuera del hogar, los hijos aprenden muchas cosas buenas y desafortunadamente  poco productivas para ellos, pero la primera enseñanaza es la que   prevalece en ellos, ya que actúa como un  juez interior que desde lo profundo de sus corazones les ayudarán a decidir entre lo bueno y lo malo (en algunos casos muchos hijos son alcohólicos o adictos porque vieron estos ejemplos en sus propas casas)

Padres, recuerden que Jesus nos dice si la sal pierde sus propiedades o la luz no ilumina, no sirven para nada; entonces si los padres no cumplen sus funciones como sal y luz de sus hijos, sirven para algo?, usted como padre de familia es sal y luz de sus hijos?
No es fácil ser padres, no es facil educar, no es fácil entender al otro, creo que la única manera de poder hacer esto fácil y motivante es recordar siempre que sus hijos son el resultado del amor, son el milagro de la vida bendecido por  Dios, son  la continuidad de su sangre o raza, son  la comtemplación del misterio de la vida.


Padres, es el momento de fortalecer las acciones buenas que hacen que su familia tenga un sabor especial y luz propia. Si no ha comenzado, es el momento para hacerlo.     

miércoles, 21 de mayo de 2014

Te alimentas de manera saludable?

El Evangelista Juan nos trae a la memoria aquella enseñanza que Jesús dio a los Judíos en uno de esos encuentros típicos del Maestro: Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí y yo en él” (Juan 6: 55-56). Es decir, el verdadero alimento para estar saludable y espiritualmente bien, es a través de la Eucaristía pero de manera participativa (comulgando); claro que si no lo puede hacer, está a tiempo para que se inscriba ahora en su parroquia y comience una preparación o curso sacramental.

Frente a este recuerdo del alimento espiritual que nos trae este pasaje bíblico del evangelio Juan, valdría la pena que reflexionáramos sobre el alimento material, aquello que cada fin de semana compramos en la tienda latina o anglo-americana (arroz, carne, tacos, tortillas, queso, pizza, frutas, verduras, cerveza, licor, salsas, chile, etc). A veces se nos olvida que comer mucho no es sinónimo de comer bien; comer mucho no equivale a estar saludable; comprar mucha comida no siempre va a beneficiar a la familia. Por eso, los invitamos para  que hoy nos hagamos esta pregunta y  compartamos la respuesta en el hogar: Te alimentas de manera saludable?

Para nadie es un secreto que las tasas de obesidad en niños y jóvenes en los Estados Unidos es muy alta; la facilidad de comprar comida, cenar en un restaurante o sin bajarse del carro, disfrutando de una hamburguesa o un hot dog,  hace que estemos las 24 horas del día a disposición del alimento.  El problema de todo esto es cuando no nos alimentamos de la manera más correcta; cuando dejamos a un lado las frutas y las verduras; cuando exageramos y comemos en abundancia; cuando no tenemos un control de nuestro organismo y comemos a todo momento; cuando no balanceamos lo que comemos; cuando nos convertimos en esclavos de la comida y no nos damos cuenta que nuestros hijos están  aumentando de peso no proporcional a su estatura y edad; o tal vez nosotros estamos aumentando de talla porque la ropa que compré hace ocho días, hoy ya no me queda.

Padres, no estamos en contra del comer, gracias a Dios nuestra cultura es rica en variedad y sabor; el problema es que se nos olvida la importancia de alimentarnos de manera nutritiva y saludable, de tal manera que nuestro organismo pueda resistir jornadas intensas de trabajo físico, garantizar muchos más años en la tierra y pocos pagos por chequeos médicos.  Recodemos que si lo hacemos, nuestros hijos lo imitarán y lo harán parte de su estilo de vida.


Jesús nos recuerda hoy en este pasaje bíblico que el que come de su pan vivirá para siempre. Familia, a partir de este momento tratemos de balancear nuestra vida: comida espiritual  en la Eucaristía y comida nutritiva en la mesa del hogar.